sábado, 17 de marzo de 2012

Gracias Santo Crepe, por favor concedido

"Cuando todo lo que puede salir mal, sale mal", esa fue nuestra semana pasada. Tanto así que, en medio del letargo propio de un sábado de marzo, le propuse a Sebastián que fuéramos al Casino, ya que francamente, peor no nos podía ir. Mis pronósticos fueron acertados y como la mala racha no podía ser total, nos ganamos unos piticlines en los inocentes tragamonedas. En palabras de mi señor esposo, se trataba de plata mal habida, por lo que constituía un deber ir rápidamente a mal gastarla, y ya que no nos dejaron entrar a Savigna, caminando hasta el auto nos encontramos con San Marco. Muy bonito, mucho glamour, pero no puede ser una buena señal que se demoren sólo 2 minutos en traer tu pedido. Mi lasaña de jaiva tenía con suerte un raspado de la pata más flaca, yo creo que fruto de los múltiples recalentamientos y los ñoquis al vodka de mi Seba si bien estaban bastante mejor, tampoco fueron inolvidables. Una creme brulee super pesada y nos fuimos. Por suerte,-textualmente-, era plata regalada.
Este sábado nos quedamos sin lugar donde hacer nuestro paracaidismo habitual ya que mis papás salieron de vacaciones. La idea original era almorzar un par de empanadas en Reñaca; luego evolucionó a una pizza en el Sirocco, pero ya al bajarnos del auto vi que mi Seba se estaba convirtiendo en Hulk por el hambre y entramos al lugar más cercano, que era la Sazón Peruana. Nos sentamos en la terraza y Hulk, totalmente poseído, reclama que no nos han visto y no nos van a atender. Me pongo de pie para avisar que existimos y Hulk reclama que por qué me paro. Le hago una seña a una garzona y Hulk refunfuña en algún idioma, que al menos nos traigan un pancito. Voy a avisar que existimos. Llega después de un rato alguien a atendernos, nos advierten que ya no queda del menú de la pizarra, pero eso ya es secundario. Pedimos desde ya las bebidas para adelantar...nunca traen el pancito. Sebastián con la cabeza a dos manos y el pelo parado. Después de 35 minutos sin que nos trajeran algo, viendo que mi marido realmente estaba sufriendo, le propongo que abandonemos el lugar. Creo que salió hasta una lágrima de sus ojitos. Plan B; caminamos media cuadra y vemos Santo Crepe; mesitas al aire libre, poca gente, pastito. Hulk reclama que ve pocas meseras, por lo que no nos van a atender, pero lo convenzo de sentarnos para que no se desmaye.
I. Appetizers y bebidas:
Nos sentamos en una mesita de madera con toldo, en el pastito. Nos atienden inmediatamente. Nos dejan los cubiertos envueltos en una servilleta de género. Traen coca cola en botella, la dejan servida, con hielo. Al fin traen pancito, baguette cortada, caliente y crujiente, con pebre. Muy rico. Sebastián deja de tener ese color verde.
II. Entradas:
Ya que en Sazón peruana tuvimos 35 minutos para mirar la carta, ya veníamos con la mente concentrada en un ceviche. Pedimos un ceviche dúo, que consistía en dos vasos anchos unidos por una lechuga hidropónica; uno de los vasos tenía un ceviche de camarón (buen camarón, cebolla morada, pimentón, jugo de limón) y el otro, ceviche de Pangasius (Pescado blanco muy suave, cebolla morada, pimentón, trocitos de palta y jugo de limón). Realmente exquisito y muy contundente.
III. Platos de Fondo:
Sebastián pide Parpadelle negro son salsa de puerros y camarones, imaginarán su felicidad cuando lo traen en un plato hondo, la pasta al dente, lo cual desde ya se agradece, y la salsa blanca con un toque de vino, espectacular. Un plato realmente increíble para el precio, ya que es uno de los más baratos de la carta. A mí me traen la especialidad de la casa: Crepe de jaiba, camarón y pulpo. Imaginaba un lulo como los del Gastby, pero no, era una suerte de lasaña de panqueque, con mucho relleno; jaiva desmenuzada, camarones enteros y pulpo en gruesas láminas, bañada en una muy suave salsa blanca. Para acompañar los platos nos ponen queso parmesano rallado. Queso parmesano rallado de verdad, no como en San Marco donde nos pusieron queso rallado de sobre. Nos reponen pan calentito y pebre. Qué plancha. Pero no fuimos nosotros, fue Hulk.
Terminamos realmente chatos, por lo que no pedimos postre. Además ya nos habíamos pasado del presupuesto inicial, "empanadas" y no sería plata regalada como la semana anterior!!!
Lo bueno: Los precios, la calidad, las mesas en el pastito.
Lo malo: Quizás quedar tan expuesto a la calle, aunque también hay mesas interiores.
SANTO CREPE
AV.CENTRAL ESQ SEGUNDA, Reñaca bajo.
Cuenta: $19.700.-
Calificación: Por supuesto volveremos!