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sábado, 7 de diciembre de 2013

Una breve catalepsia !!

Sí, somos lo peor. 
Abandonamos a todos nuestros amigo ávidos de recomendaciones culinarias. Y lo que es peor, hicimos un par de malas recomendaciones. Es cierto: por mi culpa, por mi culpa por mi gran culpa.
Sé que han pasado casi dos años, pero antes de cualquier cosa, y para reivindicar nuestro honor, quiero señalarles que pocos días después de haber visitado Santo Crepé, volvimos a ir, invitando a nuestras madres para celebrar su día. Y fue un fiasco. Parece que el único plato bueno era el que pedimos cuando fuimos solos. Ahora pasamos la verguenza con toda la familia porque invitamos hasta al perro. Muy mal.
No quiero excusarme, pero este par de abogados finalmente compró su casa propia, pese a la merma económica de las salidas a comer, luego vino un heredero (nuestro Raimundo) y así fue como caímos en el bajo mundo del cansancio, o visto desde otro punto de vista: la flojera de la comida a domicilio.
Yendo a lo nuestro:
1. Quiero lamentar profundamente la desaparición de Labutiq, un restaurant de pastas y mariscos realmente estupendo que había en el camino costero de ConCón. Hay días en que me siento un poco culpable por no haber escrito sobre ellos, pero otros recupero mi razón, se me bajan los humos y me doy cuenta que no somos tan famosos ni influyentes. O sea, NO SOMOS FAMOSOS, NI INFLUYENTES, para ser más específico.
2. La picá de Martín ya no es picá, por una luca más comemos en Don Chicho y podemos pagar con tarjeta...
3. Nuestra primera salida con guagua. Mi suegra se ofrece amorosamente a cuidar el retoño mientras salimos a comer, para darle un poco de oxígeno a la relación de pareja. Pensamos en ir a Valparaíso, luego a Viña, y finalmente terminamos en Reñaca, a cuadras de la casa, en el Ruccula. Llegamos cansados y nos retiramos igual de chatos, debiendo dejar en claro que la comida no nos animó para nada. Mucho mejor también, la primera vez que fuimos. Si ud. es padre reciente, espere un buen par de meses antes de querer hacer salidas nocturnas.
4. En el centro de Viña se puso un restaurant que hace rato hacía falta por esta caleta: un restaurant peruano estilo el centro de Santiago, llamado El Imperio. En Calle Villanelo, entre Calle Valparaíso y Arlegui. Mil patadas a la Sazón Peruana y la cuenta sale aproximadamente la mitad. Lo recomendamos gozozamente.
5. Para mi cumpleaños y en pleno estado de gravidez mi marido me llevó al Montealegre, el restaurant del Hotel Casa Higueras. Rico, lindo, una vista insuperable y buena atención. Carito eso sí. Carito.
6. El famosísimo Turri: la mejor forma de describirlo es DE CAPA CAÍDA. Desde los cubiertos hasta la comida, parece ese reino del Señor de Los anillos en que el Rey estaba poseído por un mal consejero.
7. Mastroantonio de Reñaca: Un clásico. No espere platos de autor, acá la comida italiana va con la receta del Mastroantonio de los 80. El lugar es acogedor y para mi gusto bien romántico. Tiene estacionamiento y es barato. 
8. Sirocco: Sólo hemos probado las pizzas. No son para darle un beso al garzón, pero son bien buenas. El lugar es bonito y atienden bien. No es caro si entre los comensales no hay un cerdito...cual es nuestro caso (el caso de mi marido, para no entrar en confusiones).
9. Un día o más bien, una noche, decidimos probar suerte y fuimos al Casino de Viña. Como buenos principiantes ganamos unas pocas lucas y como lo que fácil llega fácil se va, las gastamos antes de llegar a buscar el auto, en el San MArco. Pedimos un cupe de centolla y en verdad, amigos, YO LO HAGO MUCHO MÁS RICO. Al menos si lo come en mi casa, no vendrá medio congelado, como venían estos dos. Caro y Malo. Parece que lo bueno que tiene es que se encuentra el jet set añoso viñamarino.

Bueno chiquillos, al menos me desahogué, dentro de poco escribiré, lo juro por jehová, sobre el restaurant El Rincón de la Greda, que hacía tiempo quería conocer y que fue una grata experiencia para nuestro aniversario de matri. Volveremos? sépalo en la próxima entrada de Los Tenedoristas.



martes, 8 de diciembre de 2009

LA CUISINE, Paris en 6 Norte.

No es que nos aburriéramos de escribir. Mucho menos que nos aburriéramos de comer (primero morir!). Tampoco es que seamos los nuevos cesantes de Chile y ya no podamos darnos uno que otrolujo culinario. Sucede, simplemente, que nos emancipamos. Sé que perderemos algunos lectores -los más conservadores- que ya no podrán seguir leyéndonos porque estamos excomulgados al vivir en concubinato, pero los recuperaremos en enero, cuando regularicemos esta vergonzosa situación de hecho.
Qué tiene que ver nuestro semi estatus civil con el abandono temporal de este sitio?...simplemente que ahora después de la pega hay que ir al super, ordenar, ir a buscar o dejar la ropa al lavado, cocinar (obvio), ver The Big Bang Theory ... y dormir.
Pero ya más adentrados en la curva de la experiencia, hemos comenzado a tener tiempo para comer y reseñar para nuestros amigos!
Armar una casa es complicado, por no decir cuantioso. Para 2 personas medio pitis, intentar ver los subtítulos en una tv de 14 pulgadas es un verdadero reto. Por eso, el sábado decidimos comprar un lcd, bien grande, a lo narco. Pero olvidamos que también había que comprar una serie de elementos para colgar la leserita, y conseguir al "instalador". Finalizada la verdadera odisea, siendo las 23 hrs, con habre y sin ganas de cocinar, decidimos ir a conocer LA CUISINE.
Ubicado en 6 Norte, La Cuisine es un pequeñísimo restaurant que intenta superar su enanismo con lindas mesas en el exterior, cubiertas por un toldo. Lamentablemente, el clima de nuestra ciudad no acompaña tal idea, pero con una suerte nunca antes vista, encontramos desocupada justo UNA de las 6 mesas. Justo para dos. Nos atienden de manera muy grata, nos sentamos casi pegados, eso sí, a la mesa del lado, lo cual nos permitió oler y ver con detalle sus platos (ja!). El lugar tiene un estilo muy acogedor, como si fuera el comedor de una casa, pero con toques justos de elegancia: una Gerbera roja en cada mesa, una bonita alcuza de aceto balsámico y aceite de oliva de calidad, muchos muebles y adornos antiguos.
Nos traen la carta, y nos dan como opción el "Menú del Chef". Siempre vamos por la recomendación del chef.
1. Appetizers y Bebidas
Traen pan de cebolla, tibio, muy rico, cuadritos de mantequilla y una salsa de cilantro exquisita, cuyo extremo picor hizo que prácticamente me tomara toda la Coca Cola de 237cc que me pusieron (creerán que uno no se da cuenta?). Sebastián pide una cerveza artesanal de Viña, muy buena, con mucho cuerpo y un toque dulce.
2. Entradas
La entrada consistía en una Gualcamole ensalad y una Sopa de Cebolla a la francesa. Hay que decir que el emplatado de la ensalada es top: un plato rectangular, en que se presenta un molde de guacamole acompañado de escarola picada bajo 2 ciboullettes. Gran presentación, pero francamente, el guacamole no estaba muy sabroso, le faltaba algo de sal, y bueno, la ensalada de escarola era sólo eso. Plato prescindible. La sopa en cambio, servida en vasija de greda, estaba espectacular: un color caramelo, toques dulces, toques ácidos, toques salados, textura cremosa sin ser pesada. Uf!.
3. Platos de Fondo:
Sebasián pide Vesubio Veronique, un pescado acompañado de una bola de trozos de papa cocida (muy bien, original) en reducción de vino, trozos de uva, albahaca y champiñones. Un sutil sabor agridulce delicioso, que casi no alcancé a ver, porque mi novio se lo tragó mientras exclamaba "qué rico!" y yo hacía como que no lo oía, para ahorrarme la plancha.
Yo pido pollo parmegiano con gnoquis. Dudé un rato porque pensé que me podrían traer un plato seco, pero no: a lo ejos veo una lasagna con gnoquis nadando en su salsa, pero en verdad era un pollo en su punto con un lado crujiente, bañado en salsa blanca, de queso, tomates y toques de un suerte de reducción de albahaca, acompañado con Gnoquis.
4. Postres:
Cuando ya nos habíamos enterado de toda la vida de la pareja del lado, que pidió un lomo a la pimienta con salsa de Oporto que dejó a Sebastián con tortícolis, pedimos el postre. En lo personal no me gustan los panqueques y la elección era entre celestino, crep susset y copa Cuissine. Pedimos la Copa Cuissine, pero era sólo una copa con tres bolitas pequeñas de helado de vainilla con un poco de jarabe de frambuesa. Mulein, como diría la juventud de hoy.
Otros: La música muy agradable, desde bossanova al gran y único Frank.
Lo Bueno: El Lugar muy acogedor, el servicio rápido, la presentación de las comidas buenísima, los sabores bien logrados.
Lo Malo: Lo malo es hacer lo que hicimos nosotros: pedir el menú del Chef, porque en La Cuissine, los precios son bastante razonables, pero el Menú del Chef trae un par de cosas totalmente prescindibles, como la ensalada y el postre. Habría salido igual del rico y mucho más barato pedir la sopa de cebolla y un buen plato de fondo.
La Cuisine
Calle 6 Norte entre 2 y 3 Poniente, Viña del Mar.
Cuenta: $27.000
Caificación: Volveremos, sin duda, pero no al Menu del Chef.

domingo, 15 de febrero de 2009

PANZONI, un sabroso secreto con las "tres B"

Este post casi causa un quiebre afectivo entre nosotros. Hay veces en que, sinceramente, dan ganas de dejarse algunos secretos sólo para uno...y no compartirlos!!. Especialmente en este país donde parece que cuando las cosas se masifican, pierden calidad.
Pero como nos hemos tomado en serio este tema, y ya que la encuesta nos obliga (en cierta forma, ya que hubo un empate), haremos la revisión de PANZONI.
Sabemos que si se está recién pagado, ha llegado un cheque extra, bono, aguinaldo, sobra de viático etc, y se quiere comer ricas pastas en una experiencia top, uno visita Pasta e Vino.
Pero si ud. viene saliendo de la pega chato, con hambre, habiendo pasado más de alguna rabia de aquellas, y lo último que quiere es llegar a cocinar o, peor! pasar hambre a su casa y quiere darse un pequeño regalo, este es el lugar preciso.
Panzoni es el lugar al que vamos cuando estamos a punto de presentar la renuncia indeclinable en nuestras pegas y necesitamos un rato de tranquilidad donde discutir sobre las injusticias laborales y darnos ánimo mutuo. Tranquilidad que por cierto, sólo otorga el buen tenedor en mano (y otras cosas que no discutiremos en este blog, porque hay muuuuuuuuchos otros).
Ubicado en medio del Paseo Cousiño, cerca de lo que alguna vez fue el nunca bien ponderado "Burro Pub", se encuentra esta pequeña trattoria. Nada de pretensiones: un lugar sencillo, acogedor, pequeñas mesas de madera y cortinas cuadriculadas como si se estuviera en una picada en algún barrio perdido de italia. Para la hora de almuerzo, hay que ir temprano, o se corre el riesgo que quedar afuera mirando Falabella. Para la tarde-noche, ideal. Cuidado al sentarse, pues puede estar el gato regalón sentado en la silla de mimbre.
La carta es sencilla: hay algunas ensaladas, pastas y por otro lado salsas a elegir. Como un "arme su plato".
I. Bebidas y Apetizers:
Te atienden rápidamente, de manera informal y amena, y luego traen las bebidas (en botella, bien!) y dos recipientes de madera: uno con pebre y otro con margarina. Sebastián siempre reclama porque no es mantequilla, pero yo creo que es lógico pues es una "picada". A esto acompañan una canasta de pan batido o francés como dicen algunos. El cual doy fe que, si te lo comes todo, te traen más (los hombres siempre la hacen pasar verguenza a una). No esperen platos cuadrados ni cuchilería design; los platos son los típicos blancos de la promoción Esso de los 90 que hay en la mitad de los hogares de Chile. Lo mismo sobre la panera.
II. Entradas:
Si bien a entender por el nombre, uno difícilmente pediría una entrada teniendo muchas expectativas en este restaurant, lo cierto es que sus ensaladas no defraudan: de pura curiosidad pedimos una ensalada de palmitos, piña, tomates y otras verduras varias que resutó ser una gratísima sorpresa.
III. Platos de fondo:
Luego viene lo mejor de Panzoni: sus pastas. Pastas frescas, en porción regular (ni plato francés ni plato gigante), que realmente creemos son las mejores en cuanto a relación calidad precio en Viña. Hemos probado casi todos los platos de este restaurant, y pensamos que mención especial merecen los Panzotis, en carne de cerdo y ciruela, y por otro lado, la salsa Rossini. Todo es realmente exquisito, la salsa de nueces, la fuerte lasaña boloñesa (sabor muy acominado muy fuerte, exquisito, pero ojo: tomar harta agua!), los canelones rellenos, el tripasta para los indecisos; salvo (siempre a nuestro juicio) el pesto. Demasiado seco, áspero.
IV. Postres: Es una carta también pequeña de postres, pero al igual que las pastas, cumplen su rol. Destacan el tiramisú y los helados.
V. Otros:
Este restaurant, creo que no tiene "otros". Y mejor porque tal vez aumentarían los precios de sus ricas pastas, que son su sello.
Lo Bueno: La relación calidad precio. Son las mejores pastas que ud. puede comer por un precio tan módico. El promedio de un plato es de $3.300. Ud. no paga la cuchillería, la mantequilla, los pancitos al horno etc etc. Ud paga por un rico y bien hecho plato de pasta. Otro punto a favor es que, atendida la informalidad, se puede pedir mezcla de salsas si la indecisión lo corroe, para que no se estrese.
Lo malo: No sabemos si considerar o no que, si se sale muy tarde de este sitio, el paseo Cousiño y sus alrededores no son precisamente los Champs-Élysées, y llega a dar un poco de miedo, especialmente tomando en consideración que para no aumentar en $10.000 la cuenta, no es posible estacionarse medianamente cerca. Lo que sí tomamos en cuenta, es que en ocasiones, le pasan a uno gatito por conejito; alguna vez en vez de canelonni relleno con espinaca me lo dieron con acelga, y en otra por ahí en vez de chorizo pusieron vienesa...así se viene la crisis chiquillos!!!!
Calificación:
Bueno, bonito y barato es la frase que resume este lugar. En una ambientación grata, pastas ricas y baratas, ideal para regalarse durante la semana.
Restaurant PANZONI
Paseo Cousiño 12
Viña del Mar
Cuenta: $11.000
Nota: Nos encanta.