domingo, 18 de enero de 2009

GENESIA, griegos en marcha blanca

Ya que estamos ahorrando para nuestras vacaciones, supuestamente nuestra visita al Stella Maris hace un par de semanas sería nuestra última salida a comer dispendiosa hasta marzo. Lo juramos por Jehová. Pero bueno, nos cayeron unas modestas monedas (que claramente debimos enviar a nuestro fondo para las vacaciones) impensadas y decidimos, una vez más, regalonearnos con una cena en Valparaíso.
Teníamos claro hace tiempo que nuestra próxima parada sería el restaurant LA CONCEPCIÓN. Nos acicalamos debidamente y tras llorar por un pedazo de calle donde estacionar entre los socavones de Templeman logramos entrar al mentado restaurant.
Estuvimos en él aproximadamente los 3 minutos que se demoró la recepcionista en comunicarnos que si no teníamos reserva, estábamos sonados. Y nos fuimos sonando hacia la calle.
Sábado 11 de la noche, de pie sobre los adoquines, pensando donde diantre dejar nuestro dinero a cambio de una rica experiencia culinaria. Caminamos de allá para acá, hasta que un acomodador de autos nos hizo ver que existia un restaurant nuevo de comida griega.
Comida griega....sonaba tentador... Y comenzó nuestra experiencia en GENESIA.
Genesia es el primer piso de una típica casa refaccionada del cerro Concepción, con vigas a la vista muy bien restacadas en un espacio tenuemente iluminado. Respecto a lo tenue de la iluminación no me referiré, ya que a mi no me gustó, pero a Sebastián sí: 0-0.
Nos sentamos en una mesa bastante sencilla, sin más pomposidad que las copas para vino. Como no conozco Grecia no sé si será la usanza allá, pero al menos yo eché de menos la servilleta de género.
I. Appetizers y bebidas: Traen surtido de pan: pequeñas hallullas, pan pita y rodajas de pan integral para picar las 2 salsas que consistían básicamente en un mezcla de aceite de oliva y merquén y salsa agria de pepino. Bien.
Todo iba bastante bien, hasta que sufrí la primera descompensación: otro restaurant más con la pésima costumbre de traer una lata a la mesa. Pero peor: esta era una lata de 200 cc, de $200 en el supermercado, sólo que acá costaba $1.200. Muy mal. Derechamente flaite.
Para agravar el cuadro, pedimos para picar un plato cuya descripción decía masa rellena con quesos griegos...y nos traen una suerte de chancho en piedra con aceitunas sobre una masa crujiente. Escarbamos entre el tomate buscando el queso, hasta que llega el mozo y nos dice que se equivocó de plato, pero que "de todas maneras esa es una excelente opción para picar". plop!!
II. Entrada y Plato de Fondo: El gran problema de este restaurant es que los mozos no se saben la carta. No importaría si no supieran explicar qué es un pollo con papas; el problema está en que uno pregunta qué trae una Thyropita o una Moussaka y tampoco saben. O peor, como nos pasó a nosotros, terminan trayendo otra cosa.
Finalmente logramos ponernos de acuerdo en qué platos de fondo pedir. Sebastián pide brochetas de filete y yo unos camarones al estilo de algún puerto griego.
Las brochetas de filete son abundantes entre cuadritos de carne en su punto y muy bien aliñados y pimentones asados. Estas brochetas están acompañadas además de arroz griego (creemos que al curry) y verduras salteadas. Nada que decir; la carne está perfectamente bien cocinada, con un excelente textura y sabor. Quizás el plato en sí un poco seco, pero bien. Muy bien.
El plato de camarones: Camarones gigantes, pelados, cocidos en su punto y en gran cantidad entre pimentones verdes y rojos salteados y la vedette de la noche: unas papas cocidas que parecían crutones. Pesado, pero exquisito. Todo esto sobre una masa crujiente igual que la del plato que nos trajeron por error. Muy rico.
III. Postres:
Esta es la mejor parte de Genesia. Sin ser una fanática de los postres, este fue lejos el punto más alto de la comida. Ya que la comida era un tanto pesada (y los 200cc de coca-cola obviamente no fueron suficientes), opté por un Cheesecake de Frutos Rojos: notable, tanto en su presentación como su sabor, una delicia.
Sebastián como todo gordo goloso, hizo caso omiso a su sed y pidió un Tiramisú griego. Aunque la carta dice que está hecho con mascarpone, lo cierto es que no es así, pero el postre estaba realmente rico. Claro que de vuelta casa casi se tira por la ventana del auto para comprar una coca cola en un servicentro (donde por lo demás, se encontró con Gisella Molinero, lo que supongo que agravó su sed).
IV. Otros
- Mal, muy mal: Ninguno de los platos que fuimos usando fueron retirados. Es decir, comimos mirando los cuescos de aceituna del chancho en piedra.
- Bien, muy bien: Por unos minutos, un trío musical interpreta música griega, muy simpáticos los chicos, y terminan con Zorba's dance, momento en que uno siente que hay que tirar los platos al techo y esas cosas. Excelente.
V. Calificación
Genesia hace pasar una noche de dulce y agraz. Debo decir que cuando después de traerme esa coca cola de juguete trajeron para picar el chancho en piedra que jamás pedimos (y $5.000 plop!), tuve que aguantar las ganas de salir corriendo. Estaba furiosa. Que el mozo no se sepa la carta dificulta bastante la elección del plato en un restaurant de esta naturaleza y que no retiren los platos sucios ni haya servilleta de género para de ser hippie a ser derechamente mal servicio. Sin embargo, si lo que ud. busca es simplemente comer rico y pasarlo bien, este es un excelente lugar, la comida es abudante y rica. Y los postres son aún mejores. Pensamos, y esperamos que sea así, que estas falencias se deban a que está en marcha blanca (aunque lo de la coca cola de juguete no tiene perdón!).
Quizás nos estamos poniendo demasiado maniáticos. Será porque vamos para solterones?
Singletons, suena mucho más bonito.
GENESIA, restaurant griego
Abtao 576 Cerro Concepción
Visita: Sábado 17 de enero
Cuenta: $30.000
Nota: 4,8