martes, 30 de marzo de 2010

A la Sazón Peruana

Debo reconocer que hace unos días fui a almorzar a Le Filou de Montpellier, y los entretendría con las cositas ricas que comí allí... pero no fui con mi señor esposo sino con unas tías, y siendo yo una mujer casada que debe total sumisión a su macho proveedor, no me referiré a tal experiencia. Me referiré en cambio al almuerzo del día sábado 27 de marzo.
No es que celebráramos un mes de haber sobrevivido al terremoto, sino que mis padres decidieron celebrar sus 39 años de matrimonio "sólo almorzando" ( y no jugando a los tragamonedas, claro....) en el Casino de Viña. En consecuencia, por primera vez desde que comenzó nuestra convivencia conyugal, nos encontramos un sábado sin tener donde aterrizar nuestros paracaídas y mandíbulas. Me predisponía a cocinar cuando Sebastián, espantado al darse cuenta que tendría que lavar, propuso que fuéramos a conocer La Sazón Peruana.
La Sazón Peruana es un restaurant ubicado en el Plan de Reñaca. Creo que el único que ha mantenido su nombre y su giro por buen tiempo, lo cual supusimos que es buena señal. Afuera una pizarra indica un menú a $5.500 que parece bastante decente: tomate relleno/reineta oriental/suspiro limeño. Entramos, hay mesas disponibles en un lugar bien acogedor. Nos sentamos en la ampliación del patio para tener más luz, aunque ciertamente nos terminamos sofocando. Los mozos estilo "joven universitario" se acercan raudos y atentos. Atendido el estado de catástrofe sabía que mi deber moral era pedir el menú....pero la Carta me tentó. Sebastián no tiene moral para comer así que derechamente pidió la Carta.
I. Appetizers y Bebidas
Como nos estábamos achicharrando, pedimos coca cola. Bastante pronto nos traen las botellas de 350, una panera con pan de mesa cortado en trozos y una salsa de cilantro muy cremosa. Rica.
II. Entradas Estábamos muy hambrientos asi que pedimos directamente el plato de fondo :)
III. Platos de Fondo Creo que Sebastián tenía todo premeditado. No se demoró ni cinco segundos en decir que quería Ají de Gallina. Yo dudé mucho rato entre los platos y sus fotos en la carta, todo parecía placentero, hasta que me decidí por un Picante de Camarones. Otra vez, sin esperar mucho, nos traen nuestros platos. Un emplatado sin pretensiones; simplemente una gran cantidad que ocupaba tooodo el plato. EL Ají de gallina era una gran cantidad de el propio ají de gallina acompañado por una porción de arroz. Ningún agregado raro, ni una ramita de perejil, pero el sabor del ají de gallina estaba realmente rico. El mejor que había probado hasta ahora. Mi Picante de camarones era básicamente lo mismo que el ají de gallina: crema, queso, nueces y leche en una base de pan, con gran cantidad de camarones ecuatorianos y bien picante, pero no demasiado. Debajo de la pasta, encontré dos mitades de papa cocida, aunque según la carta podría haber elegido entre arroz y papas, pero en fin. Pese a que los ingredientes básicos eran lo mismo, cambiando sólo pollo por camarones, los sabores eran muy diferentes, siendo mi Picante más suave que el Ají. Pero ambos, muy ricos. Lástima que al ser servidos en platos nrmales y ocupando tanta extensión, la comida tendió a enfriarse demasiado pronto. Quizás sería una buena idea aplicar paila de greda. En lo personal encontré los platos grandes, pero Sebastián terminó y comenzó a comerse mis papas y mis amarones por lo que supongo que no quedó del todo satisfecho. Claro que también, diría yo que él no es precisamente un parámero de normalidad en este aspecto...
IV. Postres
No pedimos postres en honor a la reconstrucción nacional.
Lo Bueno: La comida es muy rica, hay variedad de platos, la atención es buena y rápida.
Lo Malo: Los platos de fondo son un poco caros a nuestro juicio, considerando que es cocina tradicional. Y hace falta que haya música peruana puis!!!
Restaurant La Sazón Peruana
Av. Borgoño 15279, Reñaca.
Cuenta: $18.900
Calificación: Probablemente volveremos.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Al sol en el Club de Yates de Quintero

El sábado teníamos mucho que celebrar: nuestra semana de casados, mi cumpleaños y la rehabilitación amorosa de una amiga. Como sobró algún ron y algún vino, más varios kilos de punta picana de nuestro evento, lo llevamos como aporte a una "parrilla sin fin" que hicimos en Valle Alegre.
Por razones que ya podrán imaginar, al día siguiente, varios personajes de esta historia propusieron almorzar una buena paila marina. No habiendo tenido aventuras culinarias previas en Quintero, hicimos un par de llamados telefónicos y nos recomendaron el Club de Yates de Quintero.
Hacemos nuestra entrada grupal intentando poner buena cara (y siempre sin sacarnos los lentes de sol) y quedamos gratamente sorprendidos. Por fuera la entrada es una simple muralla pintada, y por dentro hay dos comedores: un interior bastante piola, y un exterior simplemente exquisito. Prácticamente dentro del mar, con los juguetes náuticos adornando y el pleno sol amainado por sombrillas. Nos atienden de inmediato de manera muy amable, el mozo participa de los chistes y tallas con picardía. Nos traen la carta, típica de hojas plastificadas, con platos clásicos.
De pronto tuve una imagen digna de película: En una gran mesa redonda, al solcito y frente al mar, estaba sentada con mi marido y mis dos mejores amigas con sus respectivos pololos. Una de ellas se casa en 2 semanas más, y la otra, que ya creíamos un caso perdido por su adicción a las tartaletas, bizochos y pasteles agrios en general, por fin nos trajo un buen cabro. Así las cosas, por un rato imaginé los créditos apareciendo sobre nuestra imagen en algo que podría ser como el capítulo final de Shilean Sex&City o El diario de Bridget Jones III.
I. Appetizers y bebidas
Nos tratan muy bien, traen varios pocillos de pebre fresco y otros de aliolí. Paneras de pancitos redondos que reponen cuando mi marido acaba con todo, para variar. Varios platos de limones trozados, más que suficientes. No sé por qué...pero nadie pidió vino; sólo bebidas. Un néctar incluso algunos...todo en correctas botellas de 355cc, que por motivos desconocidos, se hicieron insuficientes.
II. Entradas
Pedimos unas machas a la parmesana para comenzar. Pese a lo clásico del restaurant, las traen en un muy lindo emplatado y las machas están buenísimas y a muy buen precio (aprendan, Colombina y Jaiba Cordero!). Con harto queso, pero no demasiado.
III. Platos de Fondo
Algunas personas criticaron a los que pedimos Paila Marina por ser demasiado pesado. Bueno, esas personas pidieron claro, algo mucho más light: Pastel de Jaiva.
Para los que leyeron nuestro review de La Gatita...ESTO ERA LO QUE YO QUERÍA COMER ESE DÍA. Esto es lo que yo entiendo por paila marina: un recipiente hondo de greda, con una sopa de pescado y mariscos FRESCOS, en su concha, y no choros de TARRO. Esta Paila tenía machas, choritos, almejas, la mayoría en su concha, y tabién gran cantidad de camarones. Abajo yacía el pescado, que no fui capaz de comer completamente. Hay que decir, que es una paila bien natural, con el sabor propio de los mariscos y muy poco aliño.
El pastel de Jaiva venía tal como me gusta: hirviendo, burbujeando en su fuente de greda. Obviamente, Sebastián no se aguantó y se quemó la lengua. El pastel era bien cremoso, con abundante carne de jaiva desmenuzada pero Sebastián hizo la crítica que sólo él podría hacer: "debería tener más pan". En fin, nosotros opinamos según nuestro paladar, y no me hago responsable del amor por el pan que tiene mi señor esposo.
IV.Postres
Los postres en general también eran los clásicos, y los que realmente habían diferían un poco de lo señalado en la carta, pero como acá parece que en verdad entienden lo que es atención al cliente, a nuestros amigos complicados prácticamente les hicieron un postre a su medida, por el mismo precio. Nosotros pedimos celestinos y wow, nos traen los panqueques y el helado en un emplatado muy, pero muy bonito, con salsa de berries incluída y muy abundante. A prueba de golosos.
Lo bueno: La atención; simpatía, rapidez y eficiencia. El lugar, realmente agradable. Los platos abundantes y bien presentados. Todo rico y sin pretensiones. Precios más que razonables.
Lo malo: Una de las mesas de afuera no tiene sombrilla!!
Calificación: hay que puro volvers!!!!
Club de Yates de Quintero
Avenida 21 de Mayo, 1215, Quintero
Cuenta: $58.000 (Para 6 personas!)

martes, 8 de diciembre de 2009

LA CUISINE, Paris en 6 Norte.

No es que nos aburriéramos de escribir. Mucho menos que nos aburriéramos de comer (primero morir!). Tampoco es que seamos los nuevos cesantes de Chile y ya no podamos darnos uno que otrolujo culinario. Sucede, simplemente, que nos emancipamos. Sé que perderemos algunos lectores -los más conservadores- que ya no podrán seguir leyéndonos porque estamos excomulgados al vivir en concubinato, pero los recuperaremos en enero, cuando regularicemos esta vergonzosa situación de hecho.
Qué tiene que ver nuestro semi estatus civil con el abandono temporal de este sitio?...simplemente que ahora después de la pega hay que ir al super, ordenar, ir a buscar o dejar la ropa al lavado, cocinar (obvio), ver The Big Bang Theory ... y dormir.
Pero ya más adentrados en la curva de la experiencia, hemos comenzado a tener tiempo para comer y reseñar para nuestros amigos!
Armar una casa es complicado, por no decir cuantioso. Para 2 personas medio pitis, intentar ver los subtítulos en una tv de 14 pulgadas es un verdadero reto. Por eso, el sábado decidimos comprar un lcd, bien grande, a lo narco. Pero olvidamos que también había que comprar una serie de elementos para colgar la leserita, y conseguir al "instalador". Finalizada la verdadera odisea, siendo las 23 hrs, con habre y sin ganas de cocinar, decidimos ir a conocer LA CUISINE.
Ubicado en 6 Norte, La Cuisine es un pequeñísimo restaurant que intenta superar su enanismo con lindas mesas en el exterior, cubiertas por un toldo. Lamentablemente, el clima de nuestra ciudad no acompaña tal idea, pero con una suerte nunca antes vista, encontramos desocupada justo UNA de las 6 mesas. Justo para dos. Nos atienden de manera muy grata, nos sentamos casi pegados, eso sí, a la mesa del lado, lo cual nos permitió oler y ver con detalle sus platos (ja!). El lugar tiene un estilo muy acogedor, como si fuera el comedor de una casa, pero con toques justos de elegancia: una Gerbera roja en cada mesa, una bonita alcuza de aceto balsámico y aceite de oliva de calidad, muchos muebles y adornos antiguos.
Nos traen la carta, y nos dan como opción el "Menú del Chef". Siempre vamos por la recomendación del chef.
1. Appetizers y Bebidas
Traen pan de cebolla, tibio, muy rico, cuadritos de mantequilla y una salsa de cilantro exquisita, cuyo extremo picor hizo que prácticamente me tomara toda la Coca Cola de 237cc que me pusieron (creerán que uno no se da cuenta?). Sebastián pide una cerveza artesanal de Viña, muy buena, con mucho cuerpo y un toque dulce.
2. Entradas
La entrada consistía en una Gualcamole ensalad y una Sopa de Cebolla a la francesa. Hay que decir que el emplatado de la ensalada es top: un plato rectangular, en que se presenta un molde de guacamole acompañado de escarola picada bajo 2 ciboullettes. Gran presentación, pero francamente, el guacamole no estaba muy sabroso, le faltaba algo de sal, y bueno, la ensalada de escarola era sólo eso. Plato prescindible. La sopa en cambio, servida en vasija de greda, estaba espectacular: un color caramelo, toques dulces, toques ácidos, toques salados, textura cremosa sin ser pesada. Uf!.
3. Platos de Fondo:
Sebasián pide Vesubio Veronique, un pescado acompañado de una bola de trozos de papa cocida (muy bien, original) en reducción de vino, trozos de uva, albahaca y champiñones. Un sutil sabor agridulce delicioso, que casi no alcancé a ver, porque mi novio se lo tragó mientras exclamaba "qué rico!" y yo hacía como que no lo oía, para ahorrarme la plancha.
Yo pido pollo parmegiano con gnoquis. Dudé un rato porque pensé que me podrían traer un plato seco, pero no: a lo ejos veo una lasagna con gnoquis nadando en su salsa, pero en verdad era un pollo en su punto con un lado crujiente, bañado en salsa blanca, de queso, tomates y toques de un suerte de reducción de albahaca, acompañado con Gnoquis.
4. Postres:
Cuando ya nos habíamos enterado de toda la vida de la pareja del lado, que pidió un lomo a la pimienta con salsa de Oporto que dejó a Sebastián con tortícolis, pedimos el postre. En lo personal no me gustan los panqueques y la elección era entre celestino, crep susset y copa Cuissine. Pedimos la Copa Cuissine, pero era sólo una copa con tres bolitas pequeñas de helado de vainilla con un poco de jarabe de frambuesa. Mulein, como diría la juventud de hoy.
Otros: La música muy agradable, desde bossanova al gran y único Frank.
Lo Bueno: El Lugar muy acogedor, el servicio rápido, la presentación de las comidas buenísima, los sabores bien logrados.
Lo Malo: Lo malo es hacer lo que hicimos nosotros: pedir el menú del Chef, porque en La Cuissine, los precios son bastante razonables, pero el Menú del Chef trae un par de cosas totalmente prescindibles, como la ensalada y el postre. Habría salido igual del rico y mucho más barato pedir la sopa de cebolla y un buen plato de fondo.
La Cuisine
Calle 6 Norte entre 2 y 3 Poniente, Viña del Mar.
Cuenta: $27.000
Caificación: Volveremos, sin duda, pero no al Menu del Chef.

jueves, 30 de julio de 2009

LA GATITA VS. DON CHICHO, cuestión de marketing

29 de Junio, uno de esos milagrosos días feriados en que uno agradece profundamente a la Iglesia Católica por sus influencias. Amaneció un soleado día rebosante de santiaguinos repletando los diversos restaurants de la costa. Para colonizar un poco, con Sebastián invitamos a mis papás a almorzar unos buenos mariscos. A varias curvas se veía un tumulto de gente como en las afueras de la "Tía rica", esperando mesa en "La Gatita". Obviamente nos estacionamos por ahí y visitamos cualquier otro restaurant. El elegido (al azar) fue Don Chicho.
29 de Julio, uno de esos días de &%! en que se sale de la pega a las 22 pm. Llamo a Sebastián y le explico que he estado todo el día pensando en un curanto, y que si nos deslomamos trabajando, que al menos valga la pena: vamos a comer mariscos!!. Mi idea era volver donde Don Chicho, pero Sebastián me insisite que aprovechando que es un martes a las 23 hrs, conozcamos la famosa Gatita sin tener que esperar mesa. No soy fácil, pero acepto.
En un hecho nunca antes visto en Tenedor en Mano, los tenedoristas efectuarán un FOOD DEADH MATCH a continuación:
I. Bebidas y Apetizers:
Don Chicho: Nos hacen pasar como si fuéramos la delegación de Arabia Saudita; el garzón, Edgardo, extremadamente atento. Esta lleno a medias, y detrás de nuestra mesa hay un grupo de gringos, a los cuales atiende un garzón que se esfuerza exitosamente en su inglés y en entenderles las tallas fomes propias del americanguey. Nos sentamos con vista al mar y pedimos Coca cola y Sebastián como siempre, su Kunstman Torobayo. La mesa puesta impecable, luego una cesta de pan como recien horneado, mantequilla, limones en cortes poligonales y un pebre muy fresco (lo cual siempre se agradece, suelen parecer cuchareados).
La Gatita: Entramos y PLOP!!. Estaba lleno. Corremos hacia una mesita desocupada y me siento en la silla con desesperación, como jugando a las sillitas musicales. Aún estaba calentito el asiento y la mesa con migas. Comenzamos a leer la carta, que es una típica carta de plástico, que en su interior contiene el menú fotocopiado. Tras unos 10 min. llegan a atendernos. No hay Coca cola normal. Los perdono y pido un Néctar. Sebastián una Stella Artois. Traen una cesta de pan calentito y dos cuadros de mantequilla. Limones en mitades. Toda la ambientación es de picada.
II. Entradas:
Don Chicho: Veníamos recién saliendo de la horrible y traumática experiencia de las machas a la parmesana del Jaiba Cordero (insisto: nosotros no lo quemamos!!! pero no descartamos que los clientes descontentos hicieran pirokinesis), así que intentamos vengar el paladar con éstas. No nos equivocamos: 12 machitas ENTERAS (aprendan mierda!), adobadas suevemente, sin demasiado queso, ni demasiada crema, en el punto justo y muy jugosas. Sospeché de la intervención de Ricotta para lograr un efecto así, pero no lo confirmo. Ex-qui-si-to y a MITAD del precio de las del J&C.
La Gatita: Me moría por unos ostiones a la parmesana, pero como soy una geisha macabea y al Seba no le gustan mucho, cedí ante su mirada de porcino degollado y pedimos machas. 12 machitas, enteras (insólito que después de lo de Jaiba cordero, haya que mencionar algo que debería ser de perogrullo!), cubiertas de queso. Aquí es el punto que siempre discrepamos con mi eventual futuro cónyuge: él las encontró buenas. Yo preferí mil veces las de Don Chicho. O comemos machas a la parmesana o comemos parmesano (queso rallado) con machas. Pero en fin, debo dejar su opinión consignada.
III. Platos de Fondo
Don Chicho: Todo sonaba rico, pero finalmente Sebastián pidió Congrio María Antonieta y yo Congrio Emeterio. Nada que se llame Emeterio puede ser malo (sus empanadas son las mejores, qué Deliciosas, por favor!). Yo supe desde el primer momento que Sebastián pedidía eso, porque era lo único que sonaba pesado: Un gran trozo de Congrio con una salsa de Camarones, champiñones y jaiba desmenuzada, con el toque justo de vino blanco y aromatizado con cilantro. Y sumadas unas papas fritas. Sebastián casi murió de felicidad y no dejó ni un adorno en el plato. Mi plato era delicioso: EL congrio estaba bajo una abundante salsa blanquecina, con esa mezcla de quesos y crema que hace que los ingredientes formen un todo junto con machas, locos y camarones. Toque de cognac para agudizar los sabores. Maravilloso.
La Gatita: Sebastián pide el plato más caro que encontró: Congrio con camarones, el cual consistía justamente en eso: un congrio abierto, en mantequilla, bajo una capa de abundantes camarones. Correcto, pero nada especial, señaló expresamente. Como yo invitaba, pedí el plato más barato, y lo más parecido a mi antojo de curanto: Paila Marina. Veo que la traen, tras casi 12 horas de esperarla, humeante...pero no consiste sino en una sopa de pescado con gran cantidad de camarones (incluso dejé), gran cantidad de choros de tarro, UNA almeja y DOS machas. Del sabor: correcto, pero nada especial. Como si hubiera estado todo congelado o en tarro.
IV. Postres:
No pedimos postres, en ambas ocasiones no había espacio estomacal para postre. Bueno, seguramente Sebastián tenía espacio, pero no lo manifestó.
V. Otros:
En DOn Chicho apareció una Tuna a cantar. Me encantan las tunas, Sebastián las detesta. En La Gatita había un cantor de picada con su guitarra y escasísima voz tocando boleros.
Lo Bueno: En ambos lugares los platos son abundantes y los precios excelentes.
Lo Malo: En La Gatita la comida es correcta, pero a los platos les falta amor, parecen hechos para EL Platón, sin gustos especiales, como industrial. En todo caso, nos han dicho que La Gatita se debe juzgar por su plato "La Gatita". Pero bueno, no fue lo que pedimos nosotros ni mis papás en otra ocasión que tampoco se deleitaron precisamente. DOn CHicho me sorprendió muy gratamente, quizás lo único malo es que los platos se enfrían muy rápido, siempre he creído que hay que usar platos de greda en los mariscos, sino tienden a enfriarse.
Don Chicho y La Gatita, Av. Borgoño a la altura del 20.000, Concón
Calificación: Don Chicho: Ya hemos vuelto jeje :P
La Gatita: Los milagros del Marketing. Creo que si volvemos, será a probar "La Gatita". Para picadas, mil veces mejor Don Pancho, o el Mesón del Diablo, en el Mercado Cardonal.
Cuenta: Ambas entre los $12.000 y $15.000.

miércoles, 24 de junio de 2009

JAIBA Y CORDERO, un impostor en el cerro.

Desde que comenzamos a pololear, o más bien, siendo sincera, desde que logré engatusar a Sebastián, hace 2 años, hemos ido a comer a los más diversos lugares. Recuerden que cuando nos conocimos, éramos pobres como ratas, pero sibaritas ante todo.
No obstante esta diversidad, hemos notado que cada restaurant, tiene un estilo, una idea por parte de su dueño, que intenta realizar con cariño, aunque dicha idea nos parezca como el reverendo niño.
La excepción a esta teoría ha sido Jaiba Cordero.
Después de la dificultad propia de estacionarse en el cerro parado, buscamos un lugar romático para conversar y picar algo rico. Caminamos al Urriola y con pavor captamos que una persona totalmente fuera de sus cabales celebraba su cumpleaños en dicho lugar...al ritmo de Sandy Papo. Huímos cerro arriba y pensamos:
Vinilo...no, ya hemos probado toda la carta.
Samsara..no, muy caro (acto fallido, nos habría salido al final más barato y MIL veces mejor)
Entonces pensamos que siempre habíamos estado intrigados por Jaiba y Cordero y emprendimos el camino hacia la perdición.
Entramos a un lugar típico del cerro Alegre, casa antigua refaccionada con vigas a la vista, dos ambientes, colorido, algo de artesanía, iluminación entretenida. Nos sentamos en una mesa en el ambiente más "artesa". Magnífico: Música en vivo a cargo de un fantástico trío que tocaba bossa nova y boleros. Hasta ese momento estábamos felices. Después de 10min aparece el mesero, de negro y muy educado, quien nos entrega "la carta"(= hojas impresas, de impresora, en papel rojo granate, en consecuencia parecían cancionero de iglesia con el uso).
I. Entradas y bebidas
Debimos sospechar cuando, pese a los precios, nos traen pan batido cortado transversalmente, igual que en mi casa, con pintas de aceite pepita de uva, y una salsa de yogurt con ciboulette sin brillo alguno. Sebastián obviamente se lo come todo, yo considero que no vale la pena. Después de otros 15 minutos aparece el mesero a tomarnos la orden. Como estábamos indecisos el mesero nos recuerda que además, existe el menú de invierno y nos ofrece machas a la parmesana. Pensando (erradamente) que el menú de invierno consistía en una especie de promoción, pedimos las machas. Después de 35 minutos nos llegan con un plato con 12 machas gratinadas, medio quemadas, de las cuales se podía observar sólo la concha y abundante queso (tieso) encima. Como no pódíamos hacer el típico ejercicio de llevarnos las machitas a la boca y succionarlas, debimos despegarlas con el tenedor. A Sebastián se le quebraron un par de conchas y yo...descubrí con horror que las machas eran en realidad MEDIA LENGUA de macha. O sea, como un tercio de macha, un triangulito rosado, bajo ese montón de queso tieso y quemado. No mal, sino pésimo. Para acompañar estas machas pedimos media botella de Carmenere Doña Dominga, que nos pareció un poco ácido.
II. Platos de Fondo
Como el lugarcito se llama Jaiba Cordero, yo pedí un Crepe de Jaiba y Sebastián pidió un Cordero Dijon. El mesero señala a Sebastián que el chef sugiere que su cordero sea acompañado de papas al romero. Como mi novio es fácil, acepta.
Después de casi 50 minutos, llegaron nuestros platos. Mi crepe era bastante grande, lleno de carne desmenuzada de jaiba con pimentón y otros aderezos, sin embargo, curiosamente carecía de sabor alguno. Y el problema no era yo, puesto que me he mantenido estoica frente a las gripes porcina, aviar y otras. El cordero de Sebastián eran tres trocitos de carne, que no obstante estaban muy ricos, sabrosos en verdad, con salsa de mostaza, y hacían un excelente juego con las papas al romero. Papas al romero = papas con romero en un platillo de greda. Sebastián estaba feliz hasta que le pregunté, si habría pedido ese plato de haber estado marcado a los $9.000 que finalmente costaba.
III. Postres
Como no queríamos volver a casa a las 4am, no pedimos postre. Y gracias a Dios que nos iluminamos, sino aún estaríamos pagando la cuenta.
Yo ya estaba con el ojo como Scratt de la Era del Hielo con toda esta experiencia, cuando decidimos pedir la cuenta. Ciertamente habríamos comido perfectamente en Samsara o en Pasta e Vino. Pero eso no era lo peor: hago notar a Sebastián que hay un error, que vaya a reclamar, porque nos cobraron 7 lucas de más. Con total cara de Póker, la cajera le dice que esas 7 lucas corresponden a las machas a la parmesana (o más bien, el cuarto de lengua de macha quemada con queso Líder). Bueno, ese era el menú de invierno. No sé si yo vivo fuera de la realidad o qué, pero en el mundo de Pía un Menú contiene entrada, plato de fondo y postre. Sebastián vio que se me empezaron a poner los ojos rojos como HULK y para evitar cualquier crimen, delito o falta, me tomó suavemente del brazo y me indicó la salida.
Por favor, si van a cobrar los precios de los demás, entonces cocinen y presten un servicio como los demás, no se cuelguen de la fama ajena y bien ganada.
Lo bueno: La música en vivo, excelente. El lugar muy bonito
Lo malo: la comida, el servicio, los precios; en general, la sensación de que te han metido una mula completa.
Restaurant JAIBA Y CORDERO
Almirante Montt 328
Cerro Alegre, Valparaíso.
Cuenta: $29.000
Calificación: Jamás volveremos.

lunes, 15 de junio de 2009

RUCCULA, la venganza de Los Tenedoristas

Pasaron así, varias semanas de dieta blanda para los tenedoristas después de la jaiba envenenada que literalmente "nos sonó". No sólo arruinó nuestra calidad de vida, que por momentos nos llevó a dudar si teníamos plumas de tanto comer pollo, sino que arruinó nuestra vida social. Pues entenderán, a qué diantre puede uno asistir a un evento social o carrete, si no se puede tomar ni comer. O sea, mejor quedarse en casa jugando Monopoly, que fue lo que en definitiva, hicimos.
En este contexto decidimos la semana pasada, un día que hizo un frío paralizante, vengarnos del maldito vibrión cenando en RUCCULA.
Ruccula ya se ve lindo y top por fuera. Lo cierto es que es aún más lindo y top por dentro. Como estábamos semicongelados, nos sentamos en una mesa prácticamente encima de la chimenea, lo cual fue un acierto. Se acerca Pablo, el mesero, se presenta y nos hace entrega de la Carta, que parece una agenda Rhein Color.
I. Appetizers y bebidas
Como no todo es perfecto, nos sirven unas latas a la mesa. Eso contrastó con la delicada servida de agua con limón en las copas de vino, desde un jarro. Buen detalle. Para picar, traen mantequilla cortada como queso rallado y pancitos calientes.
II. Entradas
Para que la venganza fuera real, pedimos con total cara de póker Selección de Ceviches (si mi doctor supiera, me habría hecho una tortura china, lo sé). El ceviche consistía en tacitas de masa sablee que contenían tres tipos de ceviche: reineta, salmón y camarón sobre un plato pintado con aji de color en aceite de oliva. Sobre el ceviche, mas o menos: el de salmón era desabrido, el de reineta un poco mejor, pero demasiado ácido, y el de camarón estaba MUY rico. 1 de 3 nos pareció poco. Pasemos mejor al siguiente plato.
II. Platos de fondo
Aunque todo sonaba tentador, Sebastián optó lógicamente por lo más chancho: Filete de Res. Esto era un medallón de filete relleno con prosciutto y queso camembert, sellado en licor de amaretto, todo acompañado con puré de ciboullete. Lo traen en un gran plato cuadrado, y en verdad, el filete se ve brillante y sobre él lo adornan unas hojas de rúcula. Previamente nos preguntaros a qué punto queríamos la carne y bravo, la carne estaba riquísima, Sebastián la pidió 3/4 y así efectivamente la trajeron, una delicia. El puré estaba pegado a la carne por un costado y aunque era sencillo, estaba muy aromático. Muy bien. Yo pedí Lomo Fundido. Siempre suelo pedir pastas, pero créanme, después de 2 semanas comiendo fideos con pollo, uno ya no quiere más pastas!. Este plato era un medallón de lomo con lonjas de queso de cabra gratinado al orégano, unas rodajas de berenjenas asadas y algo simple, pero exquisito: crema pastelera de choclo, la cual estaba contenida por una delgada lonja de zapallito italiano y con unas ciboullete puestas como bandera. Todo esto, sobre pintas de salsa de berries que al hacer contacto con la carne daban un sabor increíble. No dejamos ni una ciboullete cortada en el plato. Nada. Excelente.
III. Postres
Ciertamente, ya habíamos comido demasiado; los platos son suficientemente abundantes. Pensamos entonces en pedir un postre para los dos. La carta de postre parecida a la de todos lados, finalmente hicimos lo que siempre sugiero: pedir el postre más raro, el "de la casa". Pedimos entonces Fusión. Si ud. está a dieta o tiene algo de aquellos que las abuelitas llaman "calor al estómago", ABSTÉNGASE de probar este postre, que consiste en una gran tulipa de galleta de caramelo que contiene láminas de plátano (la carta dice doradas en mantequilla, pero no las vimos muy doradas, aunque sí tibias y suaves) dátiles en trozos y helado de coco. Como de George de la Selva. Francamente no creo que este postre pueda comérselo una persona sola. Ni aún Sebastián. O bueno, quizás sí, pero no creo que sea saludable, es maravilloso con todas sus letras, pero es grande y muy cálido. Al día siguiente no pude tomar desayuno.
Finalmente, con la cuenta, nos llevan una encuesta para llenar, y nos piden algunos datos. Preocupados los cabros por el CRM.
Lo bueno: El lugar, precioso, la chimenea, la atención, los platos ricos y grandes, la música medio noventera, wena.
Lo malo: Hay que afinar los ceviches, están lejos de aquellas deliciosidades peruanas que hemos probado. Muy ácidos y parece que el pescado estuviera super-lavado al punto de no tener sabor a mar!.
Restaurant RUCCULA
Av. Borgoño 15280
Reñaca, Viña del Mar
Cuenta: $28.000
Calificación: Nos gustó mucho.

miércoles, 3 de junio de 2009

LA CANASTA, de pic nic en Maitencillo

El viernes 22 de mayo llegamos a MAitencillo exhaustos, después de ser premiados con un día de trabajo que medio Chile convirió en sandwish, y tras haber sorteado una neblina nocturna digna de la dimensión desconocida. Sólo imaginen el panorama fantasmal de neblina total pasando por Ventanas...en fin.
EL sábado, que nos tocó el primer real día de invierno de este año, pero rico, en cabaña familiar frente al mar. Decidimos invitar a mis papás a LA CANASTA, que fue el único restaurant recomendado, y partimos casi a las 16 hrs, pensando que tal vez nos quedaríamos afuera.
Llegamos a un local que parece como la casa de un hobbit....o de varios hobbits. Una gran puerta de madera, un salón con la cocina parcialmente a la vista, y un sendero de conchitas conducía a otro salón similar. Nos quedamos en una mesa del camino de conchitas, porque estaba al lado de la chimenea y porque había luz natural. La mesa era de madera con tronquitos cortados de manera transversal, muy original. Llega Félix a atendernos, tan joven como los demás meseros y nos entrega una carta simple, de pocos platos que sonaban muy bien.
I. Appetizers y Bebidas:
Dos coca colas y 2 Kunstman Torobayo, servidas en botella corriente. Para picar, mantequilla y una suerte de pebre un poco más elegante y pancitos calientes que, como era de esperar, debieron repetir para mi querido novio ponzoñoso.
Pedimos como entrada un carpaccio de salmón, el cual consistía en un plato de lomitos de salmón bastante grandes y gruesos, carnuditos como diría mi papá, con alcaparras y queso parmesano. Duraron menos que un pan en la mano de Sebastián, y el plato completamente vacío fue retirado.
II. Platos de fondo:
Maquiavélicamente planeé todo de tal manera que pidiéramos toda la carta de pescados. Sabía que mi papá pediría lo más caro (Albacora a la Vizcaína) , mi mamá lo más conocido (COngrio Oldarressa)y Sebastián lo que sonara más grasoso o pesado (Salmón con salsa Roquefort), así que por descarte tuve que pedir Corvina en reducción de Naranja.
En primer lugar, hago presente que los trozos de pescado de cada plato eran muy grandes. Supuestamente debe pedirse a parte el acompañamiento, pero en verdad, hay que ser muy chanchito para además pedir acompañamiento. La Albacora de mi papá tenía su fuerte en la salsa, blanquecina y lechosa, abundante en colitas de camarones, quedó fascinado. Sebastián como era de esperar pidió un plato que sólo pude probar un bocado para poder seguir comiendo el mío. Un sabor fuerte y salado, en un plato muy colorido, que también a él lo dejó feliz, pero que yo francamente no habría podido comer. Mi Corvina cocida al punto justo, era un trozo grueso que descansaba en un colchón de zanahoria picada cocida y agridulce, cubierta por unas capas como tempurizadas, crujiente. Pero el plato que realmente les pegó una patada a todos fue el congrio de mi mamá. Se deshacía en la boca dejando el leve sabor del cebollín y otros aliños varios...es-pec-ta-cu-lar.
III. Postres:
Félix nos recitó de memoria la carta de postres. Mis papás pidieron Mousse de castañas, Sebastián Tiramisú (para variar) y yo me arriesgué como en Pepito Tv pidiendo "el postre del día" que´se llamaba Delicia de Cuz Cuz . El Mousse de castañas suena mejor de lo que era, porque realmente, tenía muy poco sabor a castañas, pese a tener otros chiches varios. El Tiramisú de Sebastián era ideal para mí, porque tenía una base delgada (que es la parte que a mí no me gusta), seguro que él en cambio quedó con hambre. Y Mi delicia de Cuz Cuz era totalmente maravillosa: un armado de cuz cuz con caramelo, canela y frutos secos dulce hasta el infinito.
IV. Otros:
La infraestructura de maderas y troncos es hermosa, parece un bosque de cuento.
Lo Bueno: La comida es abundante y los platos delicados, el lugar es acogedor y muy lindo.
Lo Malo: Tal vez la cocina no arriesga mucho, intenta atraverse, pero de todas maneras los sabores son bastante conservadores. Ricos, por cierto, pero en el limbo entre la cocina tradicional y la contemporánea, sin decidirse.
Restaurant La Canasta
Av. del Mar 592
Maitencillo.
Cuenta: $47.000
Calificación: Volveré por ese Congrio, lo juro por Madonna.