martes, 24 de febrero de 2009

BUZIOS I: no sólo comida, también hay playas!

Experiencia culinaria del día I:
Cuando uno sale a las 18:30 de la oficina y toma el avión a las 6 am, dentro del cual sobrevive a puros panes medio congelados, haciendo escalas eternas para llegar a su destino a las 15 horas, momento en que se acerca el "traslado aeropuerto-hotel" a notificarle a uno que "en dos horas más nos vamos", para luego, aunque en un principio pareciera broma, entender que realmente no se saldría del aeropuerto hasta las 17 y mientras se pasa por el puente Niteroi se pincha la rueda del bus, es posible que se llegue a la primera parada alimenticia (20 hrs) con ganas de practicar canibalismo. No sé si a uds, pero al menos a nosotros el hambre nos pone como pitufo gruñón, y si es demasiada, derechamente nos convertimos en una versión pálida del hombre increíble.
Así estábamos cuando hicimos nuestra primera parada en una suerte de galería de medio pelo. Nos avalanzamos a las tiendas en busca de algo de comida, pero a la vez contenidos, pues sabíamos que la verdadera experiencia culinaria nos esperaba en Buzios, y no en esta galería olor a camarín. Algo para picar, pensamos. Miramos por aquí, por allá, hasta que descubrimos en las afueras de una tiendita, una mesa tapada con unos velos...velos que cubrían una pizza de dimensiones cariocas. Como Oddie, el fiel amigo de Garfield, preguntamos cuánto costaba y bueno, a la usanza carioca, compramos 800 gr de pizza.
Inolvidable pizza, hecha con masa casera de aproximadamente 4 cm de altura, casi un exquisito pancito batido, un sabor francamente inolvidable, con los irresistibles (y gran descubrimiento) tomates deshidratados ahumados, jamón, tocino, una suerte de salame y un grueso queso con aceitunas.
Cuando nos pusieron en la mesa el casi kilo de pizza caliente nos preguntamos cómo nos llevaríamos la mitad que sobraría...así que para ahorrarnos problemas...
No diremos que no fue shockeante llegar un sábado en la noche a Buzios. No sólo porque parecíamos traídos del espectáculo rapero de La Legua en relación con los demás, sino porque esto era el paraíso: está lleno de restaurantes, grandes, chicos, llenos, vacíos, con música en vivo, con videos, comida a kilo, platos para 2, rodizios, etc. Lo único común a todos los lugares era LO CARO. Incluso para los tenedoristas, esto fue demasiado, nos mareamos y dimos miles de vueltas por la Rua das Pedras antes de decidir. Ciertamente el kilo de pizza nos dejó casi listos, de manera que entramos a uno de los tantos grills a "picar". Atendido los precios insufribles, pedimos un plato de "camarones al estilo paulista" para los 2, para "picar". Y bueno, trajeron el cerro más grande jamás antes visto de camarones completitos, con patitas, cabeza, ojos, colita y todo-
Quedamos extasiados con aquellos cuantiosísimos camarones al ajillo, calientes, al dente, aliñados con el inigualable limón estilo pica brasilero que comimos con las manos. Sobre este punto debemos afirmar, especialmente Sebastián, que las bebidas también te las sirven con una rodaja de este limón...creemos que nunca más comeremos ese limón chileno punga.
Experiencia culinaria del día II:
Al día siguiente (después del desayuno buffet, cuya única novedad eran las toneladas de piña y mamao, y el extraño quesillo) caminamos por playas varias y blabla....hasta que nos detuvimos en un restaurant a orilla de playa a comer pasteles de camarones. Ahí aprendimos que los pasteles son lo que nosotros conocemos como empanadas. Nada de empanadas de camarones congelados con queso: camarones gigantes en un "pino" de cebolla y tomate jugoso. Que rico!!!!
Seguimos caminando por otras playas y en un carrito pedí mi copete tropical favorito, el cual conocí en Ecuador, para presentarselo a Sebastián: la batida de coco. Mezcla de hielo, vodka, leche de coco y leche condensada mmm...lástima que en estas latitudes el calor extremo hace derretir demasiado rápido el hielo, arruinando la dulzura relajante de la batida. Moraleja: tomárselo rapidito!!.
En la noche nos llenamos de glamour y fuimos a la comida a kilo más top (y cara, my God!, $12.000 el kg aprox.) de Buzios: BUZÍN. Un restaurant de casi 3 pisos, en pleno centro de la ciudad, donde ud. es elegantemente recibido por un mozo que entrega una papeleta en que se van pegando los autadhesivos del peso de la comida, cada vez que uno se sirve. Este tipo de restaurant sirven para las personas que nos gusta comer y probar muchas cosas, pero quizás no en tanta cantidad...imaginarán quién fue el culpable de la abultada cuenta...En fin, el buffet consistía en entradas y ensaladas de excelente calidad; la mayoría vegetales con mariscos varios, destacaba una ensalada de palmitos rúcula y tomates deshidratados de sabor agridulce, exquisito. Otros cerros de camarones de cuerpo entero y Sushi por doquier, y palmitos cortados en todas las formas geométricas. Lamentablemente, los platos de fondo no estaban a la altura de las ensaladas: casi exclusivamente pescados; una mesa con poca variedad de carnes (aunque había un medallón de filete con queso roquefort ñam) y peor las pastas: no eran pastas frescas!! los gnoquis eran unos dados!!!. Más que nada uno paga la elegancia del lugar, el mozo casi servil, la media luz íntima y las sofisticadas ensaladas.

Experiencia culinaria del día III

Nuestra mañana consistió en un choripán y muchas caipiriñas (eran gratis, claro). que estaban incluidas dentro de un tour a un lugar totalmente paradisíaco. En la tarde, en la ciudad de Cabo Frío paramos en un restaurant de comida a kilo bastante más barato que Buzín, y si bien era mucho menos elegante y no tenía ensaladas sofisticadas, aunque sí muchos tipos de sushi, sus platos de fondo eran simplemente exquisitos,memorables: tartaletas calientes de pollo con pimentón; de palmitos con queso, pasteles rellenos de camarones...uf!. El pollo en estas tartaletas estaba desmenuzado de tal forma que en un principio pensamos que se trataba de una tartaleta de jaiva!!

La cena de esa noche?? Exhaustos, nos quedamos dormidos...

...pero continuará!!!

domingo, 15 de febrero de 2009

PANZONI, un sabroso secreto con las "tres B"

Este post casi causa un quiebre afectivo entre nosotros. Hay veces en que, sinceramente, dan ganas de dejarse algunos secretos sólo para uno...y no compartirlos!!. Especialmente en este país donde parece que cuando las cosas se masifican, pierden calidad.
Pero como nos hemos tomado en serio este tema, y ya que la encuesta nos obliga (en cierta forma, ya que hubo un empate), haremos la revisión de PANZONI.
Sabemos que si se está recién pagado, ha llegado un cheque extra, bono, aguinaldo, sobra de viático etc, y se quiere comer ricas pastas en una experiencia top, uno visita Pasta e Vino.
Pero si ud. viene saliendo de la pega chato, con hambre, habiendo pasado más de alguna rabia de aquellas, y lo último que quiere es llegar a cocinar o, peor! pasar hambre a su casa y quiere darse un pequeño regalo, este es el lugar preciso.
Panzoni es el lugar al que vamos cuando estamos a punto de presentar la renuncia indeclinable en nuestras pegas y necesitamos un rato de tranquilidad donde discutir sobre las injusticias laborales y darnos ánimo mutuo. Tranquilidad que por cierto, sólo otorga el buen tenedor en mano (y otras cosas que no discutiremos en este blog, porque hay muuuuuuuuchos otros).
Ubicado en medio del Paseo Cousiño, cerca de lo que alguna vez fue el nunca bien ponderado "Burro Pub", se encuentra esta pequeña trattoria. Nada de pretensiones: un lugar sencillo, acogedor, pequeñas mesas de madera y cortinas cuadriculadas como si se estuviera en una picada en algún barrio perdido de italia. Para la hora de almuerzo, hay que ir temprano, o se corre el riesgo que quedar afuera mirando Falabella. Para la tarde-noche, ideal. Cuidado al sentarse, pues puede estar el gato regalón sentado en la silla de mimbre.
La carta es sencilla: hay algunas ensaladas, pastas y por otro lado salsas a elegir. Como un "arme su plato".
I. Bebidas y Apetizers:
Te atienden rápidamente, de manera informal y amena, y luego traen las bebidas (en botella, bien!) y dos recipientes de madera: uno con pebre y otro con margarina. Sebastián siempre reclama porque no es mantequilla, pero yo creo que es lógico pues es una "picada". A esto acompañan una canasta de pan batido o francés como dicen algunos. El cual doy fe que, si te lo comes todo, te traen más (los hombres siempre la hacen pasar verguenza a una). No esperen platos cuadrados ni cuchilería design; los platos son los típicos blancos de la promoción Esso de los 90 que hay en la mitad de los hogares de Chile. Lo mismo sobre la panera.
II. Entradas:
Si bien a entender por el nombre, uno difícilmente pediría una entrada teniendo muchas expectativas en este restaurant, lo cierto es que sus ensaladas no defraudan: de pura curiosidad pedimos una ensalada de palmitos, piña, tomates y otras verduras varias que resutó ser una gratísima sorpresa.
III. Platos de fondo:
Luego viene lo mejor de Panzoni: sus pastas. Pastas frescas, en porción regular (ni plato francés ni plato gigante), que realmente creemos son las mejores en cuanto a relación calidad precio en Viña. Hemos probado casi todos los platos de este restaurant, y pensamos que mención especial merecen los Panzotis, en carne de cerdo y ciruela, y por otro lado, la salsa Rossini. Todo es realmente exquisito, la salsa de nueces, la fuerte lasaña boloñesa (sabor muy acominado muy fuerte, exquisito, pero ojo: tomar harta agua!), los canelones rellenos, el tripasta para los indecisos; salvo (siempre a nuestro juicio) el pesto. Demasiado seco, áspero.
IV. Postres: Es una carta también pequeña de postres, pero al igual que las pastas, cumplen su rol. Destacan el tiramisú y los helados.
V. Otros:
Este restaurant, creo que no tiene "otros". Y mejor porque tal vez aumentarían los precios de sus ricas pastas, que son su sello.
Lo Bueno: La relación calidad precio. Son las mejores pastas que ud. puede comer por un precio tan módico. El promedio de un plato es de $3.300. Ud. no paga la cuchillería, la mantequilla, los pancitos al horno etc etc. Ud paga por un rico y bien hecho plato de pasta. Otro punto a favor es que, atendida la informalidad, se puede pedir mezcla de salsas si la indecisión lo corroe, para que no se estrese.
Lo malo: No sabemos si considerar o no que, si se sale muy tarde de este sitio, el paseo Cousiño y sus alrededores no son precisamente los Champs-Élysées, y llega a dar un poco de miedo, especialmente tomando en consideración que para no aumentar en $10.000 la cuenta, no es posible estacionarse medianamente cerca. Lo que sí tomamos en cuenta, es que en ocasiones, le pasan a uno gatito por conejito; alguna vez en vez de canelonni relleno con espinaca me lo dieron con acelga, y en otra por ahí en vez de chorizo pusieron vienesa...así se viene la crisis chiquillos!!!!
Calificación:
Bueno, bonito y barato es la frase que resume este lugar. En una ambientación grata, pastas ricas y baratas, ideal para regalarse durante la semana.
Restaurant PANZONI
Paseo Cousiño 12
Viña del Mar
Cuenta: $11.000
Nota: Nos encanta.

miércoles, 4 de febrero de 2009

GENESIA RELOADED

Hace unos días, en medio de la vorágine que significa tener la desfachatez, la cara de palo y la desconsideración empresarial de querer tomar un par de semanas de vacaciones (dejar los informes listos, las notificaciones encargadas, las causas en depacho o en lo posible resueltas, etc etc!!) revisamos nuestro blog y recibimos un impacto: no sólo había recibido muchas visitas, sino que el propio CHEF Y DUEÑO DE GENESIA nos había posteado:

"(...)Te cuento que los pequeños problemas ya se han resuelto. La coca es de 350 cc y no de 250 como antes y me he dado el reto de personalmente capacitar mas a mis meseros y creo que se puede notarla diferencia (...)

Nos parece notable el dueño que esté preocupado de lo que opinan sus clientes sibaritas y aún más, que tome las críticas de manera constructiva, a tal punto de irlas solucionando personalmente. No somos ingenieros comerciales (Aunque la mitad del tiempo me pregunto por qué diantres no estudié Ing. Comercial mejor!!! -Pía-), pero creemos que es es la actitud !
Para ver el post completo, vea los comentarios de GENESIA, GRIEGOS EN MARCHA BLANCA
Bien por Genesia!!

martes, 27 de enero de 2009

Pasta e Vino. Casi obsesivo.

Cuando éramos pobres como ratas (mientras hacíamos la práctica) siempre dijimos que, con nuestro primer sueldo iríamos al Pasta e Vino. Toda la gente que ya recibía ingresos hablaba de lo maravilloso que era... y nosotros en la comida china. Pero como no hay plazo que no se cumpla, finalmente llegó el día en que pudimos asomarnos tímidamente por las puertas de vidrio de Pasta e Vino preguntando por una mesa. No sin miedo, ya que todo el mundo nos había advertido que era bastante caro y había que reservar con mucha anticipación. Ante eso, hicimos una parada previa en el cajero automático más cercano y enfilamos ansiosos, con la mirada llena de ilusión, casi como una postal navideña, pero también asustados por la posibilidad de quedarnos derechamente debajo de la mesa. Como es un clásico, llegamos a la hora del níspero; pero al fin llegó el día en que nuestra impuntalidad nos favoreció: habían mesas disponibles aunque no habíamos reservado. Desde la entrada en Pasta e Vino todo está perfectamente calculado; la luz, la temperatura ambiente, el estilo de los garzones, la recepcionista, el diseño interior y de los muebles. Todo es moderno, de líneas simples, pero elegante. Nos traen la carta y casi nos caímos de las sillas. ¿caro? Sí, puede ser, y sólo un poco, pero igual de caro que muchísimos restaurantes ochenta mil veces inferiores en calidad. No ochenta mil, diría ocho millones. Nos traen una sencilla carta con una pequeña cantidad de platos a alegir.
I. Appetizers, entradas y bebidas
Lo primero que pedimos, fue un carpaccio de camarones. Traen una cesta de diferentes tipos de masas, unos espirales entre pan y galleta para untar en una vinagreta que NUNCA hemos podido saber qué es. Es como aceite de oliva con aceto, pero con toques dulces. Sobre este aceite flota una flor. Rico para todos los sentidos. Las bebidas correctas en botella de vidrio a un precio decente. Un appetizer de bienvenida: una brocheta pequeña de tomate cherry con queso. Típica de matrimonios. La miramos a huevo y al comerla...plop! era agridulce!! maravillosa! Traen el carpaccio de camarones. No entendemos nada: Sobre un plato transparente están unas lenguas o filetes blancos. Resultan ser los camarones. Suaves en limón. Quizás demasiado suaves, pero muy rico.
II. Platos de fondo
Excelentemente bien servidos, sin demora en hermosos platos y mejores cubiertos. Debo advertir desde ya, que el momento en que traen el plato es uno de los más deliciosos, ya que el aroma que traen es in-cre-í-ble. Sebastián se arriesga con Ravioles de pato con salsa de Oporto: Este plato tiene un sabor fuertísimo, pero EXQUISITO (pucha, de recordarlo ya me dio hambre!). Es un sabor firme y bien definido, tan potente que definitivamente se constituye en un DEBER pedir al final un tecito para no despertar en medio de la noche emulando a Lawrence de Arabia. Yo pido Ravioles de zapallo con queso de cabra, tomate y albahaca. Este plato tiene un sabor aceitoso, donde lo levemente salado del queso y el tomate se une con el sabor levemente dulzón del zapallo. Algo que jamás podría repetir en mi humilde cocina. Quedamos hipnotizados. Y aún falta...
III. Postres
Sebastián se anota con una Panacotta con salsa de frutos rojos (ja, ahora ven por qué pedí lo que pedí en Genesia) y yo algo que se convirtió en mi postre favorito de todos los tiempos: Crocante de manzana con helado y caramelo. Amo la panacotta, pero según Sebastián, comió una mejor en El Alegretto. En una impecable presentación, la blanca panacotta estilo flan, bañada en salsa de frambuesa. Por mi parte, puedo decir que el crocante de manzana es una adicción, especialmente para aquellos que comíamos granola sola a cualquier hora: sobre una base de granola y manzanas asadas, helado de vainilla coronado por un lindo (y rico) adorno de caramelo seco. Extremadamente dulce, pero a la vez refrescante.
IV. Calificación Quedamos totalmente felices, al punto que estimamos necesario volver al menos una vez al mes. De hecho, dicen que la pequeña carta de platos va cambiando cada cierto tiempo. Desde que uno entra, Pasta e Vino es una experiencia de placer de sabores, olores, servicio. Todos los detalles aparecen cuidadosamente estudiados para que uno salga completamente feliz.
Y la cuenta? Totalmente acorde con lo que se entrega. Así no duele; casi da gusto! qué rico trabajar para poder darnos estos gustos!! (aunque francamente sería mejor ganarse el kino).
Pasta e Vino
Templeman 352, Valparaiso
Cuenta: $30.000
Nota: 6,8 (sólo porque aún no conozco todos los restaurantes)

domingo, 18 de enero de 2009

GENESIA, griegos en marcha blanca

Ya que estamos ahorrando para nuestras vacaciones, supuestamente nuestra visita al Stella Maris hace un par de semanas sería nuestra última salida a comer dispendiosa hasta marzo. Lo juramos por Jehová. Pero bueno, nos cayeron unas modestas monedas (que claramente debimos enviar a nuestro fondo para las vacaciones) impensadas y decidimos, una vez más, regalonearnos con una cena en Valparaíso.
Teníamos claro hace tiempo que nuestra próxima parada sería el restaurant LA CONCEPCIÓN. Nos acicalamos debidamente y tras llorar por un pedazo de calle donde estacionar entre los socavones de Templeman logramos entrar al mentado restaurant.
Estuvimos en él aproximadamente los 3 minutos que se demoró la recepcionista en comunicarnos que si no teníamos reserva, estábamos sonados. Y nos fuimos sonando hacia la calle.
Sábado 11 de la noche, de pie sobre los adoquines, pensando donde diantre dejar nuestro dinero a cambio de una rica experiencia culinaria. Caminamos de allá para acá, hasta que un acomodador de autos nos hizo ver que existia un restaurant nuevo de comida griega.
Comida griega....sonaba tentador... Y comenzó nuestra experiencia en GENESIA.
Genesia es el primer piso de una típica casa refaccionada del cerro Concepción, con vigas a la vista muy bien restacadas en un espacio tenuemente iluminado. Respecto a lo tenue de la iluminación no me referiré, ya que a mi no me gustó, pero a Sebastián sí: 0-0.
Nos sentamos en una mesa bastante sencilla, sin más pomposidad que las copas para vino. Como no conozco Grecia no sé si será la usanza allá, pero al menos yo eché de menos la servilleta de género.
I. Appetizers y bebidas: Traen surtido de pan: pequeñas hallullas, pan pita y rodajas de pan integral para picar las 2 salsas que consistían básicamente en un mezcla de aceite de oliva y merquén y salsa agria de pepino. Bien.
Todo iba bastante bien, hasta que sufrí la primera descompensación: otro restaurant más con la pésima costumbre de traer una lata a la mesa. Pero peor: esta era una lata de 200 cc, de $200 en el supermercado, sólo que acá costaba $1.200. Muy mal. Derechamente flaite.
Para agravar el cuadro, pedimos para picar un plato cuya descripción decía masa rellena con quesos griegos...y nos traen una suerte de chancho en piedra con aceitunas sobre una masa crujiente. Escarbamos entre el tomate buscando el queso, hasta que llega el mozo y nos dice que se equivocó de plato, pero que "de todas maneras esa es una excelente opción para picar". plop!!
II. Entrada y Plato de Fondo: El gran problema de este restaurant es que los mozos no se saben la carta. No importaría si no supieran explicar qué es un pollo con papas; el problema está en que uno pregunta qué trae una Thyropita o una Moussaka y tampoco saben. O peor, como nos pasó a nosotros, terminan trayendo otra cosa.
Finalmente logramos ponernos de acuerdo en qué platos de fondo pedir. Sebastián pide brochetas de filete y yo unos camarones al estilo de algún puerto griego.
Las brochetas de filete son abundantes entre cuadritos de carne en su punto y muy bien aliñados y pimentones asados. Estas brochetas están acompañadas además de arroz griego (creemos que al curry) y verduras salteadas. Nada que decir; la carne está perfectamente bien cocinada, con un excelente textura y sabor. Quizás el plato en sí un poco seco, pero bien. Muy bien.
El plato de camarones: Camarones gigantes, pelados, cocidos en su punto y en gran cantidad entre pimentones verdes y rojos salteados y la vedette de la noche: unas papas cocidas que parecían crutones. Pesado, pero exquisito. Todo esto sobre una masa crujiente igual que la del plato que nos trajeron por error. Muy rico.
III. Postres:
Esta es la mejor parte de Genesia. Sin ser una fanática de los postres, este fue lejos el punto más alto de la comida. Ya que la comida era un tanto pesada (y los 200cc de coca-cola obviamente no fueron suficientes), opté por un Cheesecake de Frutos Rojos: notable, tanto en su presentación como su sabor, una delicia.
Sebastián como todo gordo goloso, hizo caso omiso a su sed y pidió un Tiramisú griego. Aunque la carta dice que está hecho con mascarpone, lo cierto es que no es así, pero el postre estaba realmente rico. Claro que de vuelta casa casi se tira por la ventana del auto para comprar una coca cola en un servicentro (donde por lo demás, se encontró con Gisella Molinero, lo que supongo que agravó su sed).
IV. Otros
- Mal, muy mal: Ninguno de los platos que fuimos usando fueron retirados. Es decir, comimos mirando los cuescos de aceituna del chancho en piedra.
- Bien, muy bien: Por unos minutos, un trío musical interpreta música griega, muy simpáticos los chicos, y terminan con Zorba's dance, momento en que uno siente que hay que tirar los platos al techo y esas cosas. Excelente.
V. Calificación
Genesia hace pasar una noche de dulce y agraz. Debo decir que cuando después de traerme esa coca cola de juguete trajeron para picar el chancho en piedra que jamás pedimos (y $5.000 plop!), tuve que aguantar las ganas de salir corriendo. Estaba furiosa. Que el mozo no se sepa la carta dificulta bastante la elección del plato en un restaurant de esta naturaleza y que no retiren los platos sucios ni haya servilleta de género para de ser hippie a ser derechamente mal servicio. Sin embargo, si lo que ud. busca es simplemente comer rico y pasarlo bien, este es un excelente lugar, la comida es abudante y rica. Y los postres son aún mejores. Pensamos, y esperamos que sea así, que estas falencias se deban a que está en marcha blanca (aunque lo de la coca cola de juguete no tiene perdón!).
Quizás nos estamos poniendo demasiado maniáticos. Será porque vamos para solterones?
Singletons, suena mucho más bonito.
GENESIA, restaurant griego
Abtao 576 Cerro Concepción
Visita: Sábado 17 de enero
Cuenta: $30.000
Nota: 4,8