jueves, 30 de julio de 2009

LA GATITA VS. DON CHICHO, cuestión de marketing

29 de Junio, uno de esos milagrosos días feriados en que uno agradece profundamente a la Iglesia Católica por sus influencias. Amaneció un soleado día rebosante de santiaguinos repletando los diversos restaurants de la costa. Para colonizar un poco, con Sebastián invitamos a mis papás a almorzar unos buenos mariscos. A varias curvas se veía un tumulto de gente como en las afueras de la "Tía rica", esperando mesa en "La Gatita". Obviamente nos estacionamos por ahí y visitamos cualquier otro restaurant. El elegido (al azar) fue Don Chicho.
29 de Julio, uno de esos días de &%! en que se sale de la pega a las 22 pm. Llamo a Sebastián y le explico que he estado todo el día pensando en un curanto, y que si nos deslomamos trabajando, que al menos valga la pena: vamos a comer mariscos!!. Mi idea era volver donde Don Chicho, pero Sebastián me insisite que aprovechando que es un martes a las 23 hrs, conozcamos la famosa Gatita sin tener que esperar mesa. No soy fácil, pero acepto.
En un hecho nunca antes visto en Tenedor en Mano, los tenedoristas efectuarán un FOOD DEADH MATCH a continuación:
I. Bebidas y Apetizers:
Don Chicho: Nos hacen pasar como si fuéramos la delegación de Arabia Saudita; el garzón, Edgardo, extremadamente atento. Esta lleno a medias, y detrás de nuestra mesa hay un grupo de gringos, a los cuales atiende un garzón que se esfuerza exitosamente en su inglés y en entenderles las tallas fomes propias del americanguey. Nos sentamos con vista al mar y pedimos Coca cola y Sebastián como siempre, su Kunstman Torobayo. La mesa puesta impecable, luego una cesta de pan como recien horneado, mantequilla, limones en cortes poligonales y un pebre muy fresco (lo cual siempre se agradece, suelen parecer cuchareados).
La Gatita: Entramos y PLOP!!. Estaba lleno. Corremos hacia una mesita desocupada y me siento en la silla con desesperación, como jugando a las sillitas musicales. Aún estaba calentito el asiento y la mesa con migas. Comenzamos a leer la carta, que es una típica carta de plástico, que en su interior contiene el menú fotocopiado. Tras unos 10 min. llegan a atendernos. No hay Coca cola normal. Los perdono y pido un Néctar. Sebastián una Stella Artois. Traen una cesta de pan calentito y dos cuadros de mantequilla. Limones en mitades. Toda la ambientación es de picada.
II. Entradas:
Don Chicho: Veníamos recién saliendo de la horrible y traumática experiencia de las machas a la parmesana del Jaiba Cordero (insisto: nosotros no lo quemamos!!! pero no descartamos que los clientes descontentos hicieran pirokinesis), así que intentamos vengar el paladar con éstas. No nos equivocamos: 12 machitas ENTERAS (aprendan mierda!), adobadas suevemente, sin demasiado queso, ni demasiada crema, en el punto justo y muy jugosas. Sospeché de la intervención de Ricotta para lograr un efecto así, pero no lo confirmo. Ex-qui-si-to y a MITAD del precio de las del J&C.
La Gatita: Me moría por unos ostiones a la parmesana, pero como soy una geisha macabea y al Seba no le gustan mucho, cedí ante su mirada de porcino degollado y pedimos machas. 12 machitas, enteras (insólito que después de lo de Jaiba cordero, haya que mencionar algo que debería ser de perogrullo!), cubiertas de queso. Aquí es el punto que siempre discrepamos con mi eventual futuro cónyuge: él las encontró buenas. Yo preferí mil veces las de Don Chicho. O comemos machas a la parmesana o comemos parmesano (queso rallado) con machas. Pero en fin, debo dejar su opinión consignada.
III. Platos de Fondo
Don Chicho: Todo sonaba rico, pero finalmente Sebastián pidió Congrio María Antonieta y yo Congrio Emeterio. Nada que se llame Emeterio puede ser malo (sus empanadas son las mejores, qué Deliciosas, por favor!). Yo supe desde el primer momento que Sebastián pedidía eso, porque era lo único que sonaba pesado: Un gran trozo de Congrio con una salsa de Camarones, champiñones y jaiba desmenuzada, con el toque justo de vino blanco y aromatizado con cilantro. Y sumadas unas papas fritas. Sebastián casi murió de felicidad y no dejó ni un adorno en el plato. Mi plato era delicioso: EL congrio estaba bajo una abundante salsa blanquecina, con esa mezcla de quesos y crema que hace que los ingredientes formen un todo junto con machas, locos y camarones. Toque de cognac para agudizar los sabores. Maravilloso.
La Gatita: Sebastián pide el plato más caro que encontró: Congrio con camarones, el cual consistía justamente en eso: un congrio abierto, en mantequilla, bajo una capa de abundantes camarones. Correcto, pero nada especial, señaló expresamente. Como yo invitaba, pedí el plato más barato, y lo más parecido a mi antojo de curanto: Paila Marina. Veo que la traen, tras casi 12 horas de esperarla, humeante...pero no consiste sino en una sopa de pescado con gran cantidad de camarones (incluso dejé), gran cantidad de choros de tarro, UNA almeja y DOS machas. Del sabor: correcto, pero nada especial. Como si hubiera estado todo congelado o en tarro.
IV. Postres:
No pedimos postres, en ambas ocasiones no había espacio estomacal para postre. Bueno, seguramente Sebastián tenía espacio, pero no lo manifestó.
V. Otros:
En DOn Chicho apareció una Tuna a cantar. Me encantan las tunas, Sebastián las detesta. En La Gatita había un cantor de picada con su guitarra y escasísima voz tocando boleros.
Lo Bueno: En ambos lugares los platos son abundantes y los precios excelentes.
Lo Malo: En La Gatita la comida es correcta, pero a los platos les falta amor, parecen hechos para EL Platón, sin gustos especiales, como industrial. En todo caso, nos han dicho que La Gatita se debe juzgar por su plato "La Gatita". Pero bueno, no fue lo que pedimos nosotros ni mis papás en otra ocasión que tampoco se deleitaron precisamente. DOn CHicho me sorprendió muy gratamente, quizás lo único malo es que los platos se enfrían muy rápido, siempre he creído que hay que usar platos de greda en los mariscos, sino tienden a enfriarse.
Don Chicho y La Gatita, Av. Borgoño a la altura del 20.000, Concón
Calificación: Don Chicho: Ya hemos vuelto jeje :P
La Gatita: Los milagros del Marketing. Creo que si volvemos, será a probar "La Gatita". Para picadas, mil veces mejor Don Pancho, o el Mesón del Diablo, en el Mercado Cardonal.
Cuenta: Ambas entre los $12.000 y $15.000.

miércoles, 24 de junio de 2009

JAIBA Y CORDERO, un impostor en el cerro.

Desde que comenzamos a pololear, o más bien, siendo sincera, desde que logré engatusar a Sebastián, hace 2 años, hemos ido a comer a los más diversos lugares. Recuerden que cuando nos conocimos, éramos pobres como ratas, pero sibaritas ante todo.
No obstante esta diversidad, hemos notado que cada restaurant, tiene un estilo, una idea por parte de su dueño, que intenta realizar con cariño, aunque dicha idea nos parezca como el reverendo niño.
La excepción a esta teoría ha sido Jaiba Cordero.
Después de la dificultad propia de estacionarse en el cerro parado, buscamos un lugar romático para conversar y picar algo rico. Caminamos al Urriola y con pavor captamos que una persona totalmente fuera de sus cabales celebraba su cumpleaños en dicho lugar...al ritmo de Sandy Papo. Huímos cerro arriba y pensamos:
Vinilo...no, ya hemos probado toda la carta.
Samsara..no, muy caro (acto fallido, nos habría salido al final más barato y MIL veces mejor)
Entonces pensamos que siempre habíamos estado intrigados por Jaiba y Cordero y emprendimos el camino hacia la perdición.
Entramos a un lugar típico del cerro Alegre, casa antigua refaccionada con vigas a la vista, dos ambientes, colorido, algo de artesanía, iluminación entretenida. Nos sentamos en una mesa en el ambiente más "artesa". Magnífico: Música en vivo a cargo de un fantástico trío que tocaba bossa nova y boleros. Hasta ese momento estábamos felices. Después de 10min aparece el mesero, de negro y muy educado, quien nos entrega "la carta"(= hojas impresas, de impresora, en papel rojo granate, en consecuencia parecían cancionero de iglesia con el uso).
I. Entradas y bebidas
Debimos sospechar cuando, pese a los precios, nos traen pan batido cortado transversalmente, igual que en mi casa, con pintas de aceite pepita de uva, y una salsa de yogurt con ciboulette sin brillo alguno. Sebastián obviamente se lo come todo, yo considero que no vale la pena. Después de otros 15 minutos aparece el mesero a tomarnos la orden. Como estábamos indecisos el mesero nos recuerda que además, existe el menú de invierno y nos ofrece machas a la parmesana. Pensando (erradamente) que el menú de invierno consistía en una especie de promoción, pedimos las machas. Después de 35 minutos nos llegan con un plato con 12 machas gratinadas, medio quemadas, de las cuales se podía observar sólo la concha y abundante queso (tieso) encima. Como no pódíamos hacer el típico ejercicio de llevarnos las machitas a la boca y succionarlas, debimos despegarlas con el tenedor. A Sebastián se le quebraron un par de conchas y yo...descubrí con horror que las machas eran en realidad MEDIA LENGUA de macha. O sea, como un tercio de macha, un triangulito rosado, bajo ese montón de queso tieso y quemado. No mal, sino pésimo. Para acompañar estas machas pedimos media botella de Carmenere Doña Dominga, que nos pareció un poco ácido.
II. Platos de Fondo
Como el lugarcito se llama Jaiba Cordero, yo pedí un Crepe de Jaiba y Sebastián pidió un Cordero Dijon. El mesero señala a Sebastián que el chef sugiere que su cordero sea acompañado de papas al romero. Como mi novio es fácil, acepta.
Después de casi 50 minutos, llegaron nuestros platos. Mi crepe era bastante grande, lleno de carne desmenuzada de jaiba con pimentón y otros aderezos, sin embargo, curiosamente carecía de sabor alguno. Y el problema no era yo, puesto que me he mantenido estoica frente a las gripes porcina, aviar y otras. El cordero de Sebastián eran tres trocitos de carne, que no obstante estaban muy ricos, sabrosos en verdad, con salsa de mostaza, y hacían un excelente juego con las papas al romero. Papas al romero = papas con romero en un platillo de greda. Sebastián estaba feliz hasta que le pregunté, si habría pedido ese plato de haber estado marcado a los $9.000 que finalmente costaba.
III. Postres
Como no queríamos volver a casa a las 4am, no pedimos postre. Y gracias a Dios que nos iluminamos, sino aún estaríamos pagando la cuenta.
Yo ya estaba con el ojo como Scratt de la Era del Hielo con toda esta experiencia, cuando decidimos pedir la cuenta. Ciertamente habríamos comido perfectamente en Samsara o en Pasta e Vino. Pero eso no era lo peor: hago notar a Sebastián que hay un error, que vaya a reclamar, porque nos cobraron 7 lucas de más. Con total cara de Póker, la cajera le dice que esas 7 lucas corresponden a las machas a la parmesana (o más bien, el cuarto de lengua de macha quemada con queso Líder). Bueno, ese era el menú de invierno. No sé si yo vivo fuera de la realidad o qué, pero en el mundo de Pía un Menú contiene entrada, plato de fondo y postre. Sebastián vio que se me empezaron a poner los ojos rojos como HULK y para evitar cualquier crimen, delito o falta, me tomó suavemente del brazo y me indicó la salida.
Por favor, si van a cobrar los precios de los demás, entonces cocinen y presten un servicio como los demás, no se cuelguen de la fama ajena y bien ganada.
Lo bueno: La música en vivo, excelente. El lugar muy bonito
Lo malo: la comida, el servicio, los precios; en general, la sensación de que te han metido una mula completa.
Restaurant JAIBA Y CORDERO
Almirante Montt 328
Cerro Alegre, Valparaíso.
Cuenta: $29.000
Calificación: Jamás volveremos.

lunes, 15 de junio de 2009

RUCCULA, la venganza de Los Tenedoristas

Pasaron así, varias semanas de dieta blanda para los tenedoristas después de la jaiba envenenada que literalmente "nos sonó". No sólo arruinó nuestra calidad de vida, que por momentos nos llevó a dudar si teníamos plumas de tanto comer pollo, sino que arruinó nuestra vida social. Pues entenderán, a qué diantre puede uno asistir a un evento social o carrete, si no se puede tomar ni comer. O sea, mejor quedarse en casa jugando Monopoly, que fue lo que en definitiva, hicimos.
En este contexto decidimos la semana pasada, un día que hizo un frío paralizante, vengarnos del maldito vibrión cenando en RUCCULA.
Ruccula ya se ve lindo y top por fuera. Lo cierto es que es aún más lindo y top por dentro. Como estábamos semicongelados, nos sentamos en una mesa prácticamente encima de la chimenea, lo cual fue un acierto. Se acerca Pablo, el mesero, se presenta y nos hace entrega de la Carta, que parece una agenda Rhein Color.
I. Appetizers y bebidas
Como no todo es perfecto, nos sirven unas latas a la mesa. Eso contrastó con la delicada servida de agua con limón en las copas de vino, desde un jarro. Buen detalle. Para picar, traen mantequilla cortada como queso rallado y pancitos calientes.
II. Entradas
Para que la venganza fuera real, pedimos con total cara de póker Selección de Ceviches (si mi doctor supiera, me habría hecho una tortura china, lo sé). El ceviche consistía en tacitas de masa sablee que contenían tres tipos de ceviche: reineta, salmón y camarón sobre un plato pintado con aji de color en aceite de oliva. Sobre el ceviche, mas o menos: el de salmón era desabrido, el de reineta un poco mejor, pero demasiado ácido, y el de camarón estaba MUY rico. 1 de 3 nos pareció poco. Pasemos mejor al siguiente plato.
II. Platos de fondo
Aunque todo sonaba tentador, Sebastián optó lógicamente por lo más chancho: Filete de Res. Esto era un medallón de filete relleno con prosciutto y queso camembert, sellado en licor de amaretto, todo acompañado con puré de ciboullete. Lo traen en un gran plato cuadrado, y en verdad, el filete se ve brillante y sobre él lo adornan unas hojas de rúcula. Previamente nos preguntaros a qué punto queríamos la carne y bravo, la carne estaba riquísima, Sebastián la pidió 3/4 y así efectivamente la trajeron, una delicia. El puré estaba pegado a la carne por un costado y aunque era sencillo, estaba muy aromático. Muy bien. Yo pedí Lomo Fundido. Siempre suelo pedir pastas, pero créanme, después de 2 semanas comiendo fideos con pollo, uno ya no quiere más pastas!. Este plato era un medallón de lomo con lonjas de queso de cabra gratinado al orégano, unas rodajas de berenjenas asadas y algo simple, pero exquisito: crema pastelera de choclo, la cual estaba contenida por una delgada lonja de zapallito italiano y con unas ciboullete puestas como bandera. Todo esto, sobre pintas de salsa de berries que al hacer contacto con la carne daban un sabor increíble. No dejamos ni una ciboullete cortada en el plato. Nada. Excelente.
III. Postres
Ciertamente, ya habíamos comido demasiado; los platos son suficientemente abundantes. Pensamos entonces en pedir un postre para los dos. La carta de postre parecida a la de todos lados, finalmente hicimos lo que siempre sugiero: pedir el postre más raro, el "de la casa". Pedimos entonces Fusión. Si ud. está a dieta o tiene algo de aquellos que las abuelitas llaman "calor al estómago", ABSTÉNGASE de probar este postre, que consiste en una gran tulipa de galleta de caramelo que contiene láminas de plátano (la carta dice doradas en mantequilla, pero no las vimos muy doradas, aunque sí tibias y suaves) dátiles en trozos y helado de coco. Como de George de la Selva. Francamente no creo que este postre pueda comérselo una persona sola. Ni aún Sebastián. O bueno, quizás sí, pero no creo que sea saludable, es maravilloso con todas sus letras, pero es grande y muy cálido. Al día siguiente no pude tomar desayuno.
Finalmente, con la cuenta, nos llevan una encuesta para llenar, y nos piden algunos datos. Preocupados los cabros por el CRM.
Lo bueno: El lugar, precioso, la chimenea, la atención, los platos ricos y grandes, la música medio noventera, wena.
Lo malo: Hay que afinar los ceviches, están lejos de aquellas deliciosidades peruanas que hemos probado. Muy ácidos y parece que el pescado estuviera super-lavado al punto de no tener sabor a mar!.
Restaurant RUCCULA
Av. Borgoño 15280
Reñaca, Viña del Mar
Cuenta: $28.000
Calificación: Nos gustó mucho.

miércoles, 3 de junio de 2009

LA CANASTA, de pic nic en Maitencillo

El viernes 22 de mayo llegamos a MAitencillo exhaustos, después de ser premiados con un día de trabajo que medio Chile convirió en sandwish, y tras haber sorteado una neblina nocturna digna de la dimensión desconocida. Sólo imaginen el panorama fantasmal de neblina total pasando por Ventanas...en fin.
EL sábado, que nos tocó el primer real día de invierno de este año, pero rico, en cabaña familiar frente al mar. Decidimos invitar a mis papás a LA CANASTA, que fue el único restaurant recomendado, y partimos casi a las 16 hrs, pensando que tal vez nos quedaríamos afuera.
Llegamos a un local que parece como la casa de un hobbit....o de varios hobbits. Una gran puerta de madera, un salón con la cocina parcialmente a la vista, y un sendero de conchitas conducía a otro salón similar. Nos quedamos en una mesa del camino de conchitas, porque estaba al lado de la chimenea y porque había luz natural. La mesa era de madera con tronquitos cortados de manera transversal, muy original. Llega Félix a atendernos, tan joven como los demás meseros y nos entrega una carta simple, de pocos platos que sonaban muy bien.
I. Appetizers y Bebidas:
Dos coca colas y 2 Kunstman Torobayo, servidas en botella corriente. Para picar, mantequilla y una suerte de pebre un poco más elegante y pancitos calientes que, como era de esperar, debieron repetir para mi querido novio ponzoñoso.
Pedimos como entrada un carpaccio de salmón, el cual consistía en un plato de lomitos de salmón bastante grandes y gruesos, carnuditos como diría mi papá, con alcaparras y queso parmesano. Duraron menos que un pan en la mano de Sebastián, y el plato completamente vacío fue retirado.
II. Platos de fondo:
Maquiavélicamente planeé todo de tal manera que pidiéramos toda la carta de pescados. Sabía que mi papá pediría lo más caro (Albacora a la Vizcaína) , mi mamá lo más conocido (COngrio Oldarressa)y Sebastián lo que sonara más grasoso o pesado (Salmón con salsa Roquefort), así que por descarte tuve que pedir Corvina en reducción de Naranja.
En primer lugar, hago presente que los trozos de pescado de cada plato eran muy grandes. Supuestamente debe pedirse a parte el acompañamiento, pero en verdad, hay que ser muy chanchito para además pedir acompañamiento. La Albacora de mi papá tenía su fuerte en la salsa, blanquecina y lechosa, abundante en colitas de camarones, quedó fascinado. Sebastián como era de esperar pidió un plato que sólo pude probar un bocado para poder seguir comiendo el mío. Un sabor fuerte y salado, en un plato muy colorido, que también a él lo dejó feliz, pero que yo francamente no habría podido comer. Mi Corvina cocida al punto justo, era un trozo grueso que descansaba en un colchón de zanahoria picada cocida y agridulce, cubierta por unas capas como tempurizadas, crujiente. Pero el plato que realmente les pegó una patada a todos fue el congrio de mi mamá. Se deshacía en la boca dejando el leve sabor del cebollín y otros aliños varios...es-pec-ta-cu-lar.
III. Postres:
Félix nos recitó de memoria la carta de postres. Mis papás pidieron Mousse de castañas, Sebastián Tiramisú (para variar) y yo me arriesgué como en Pepito Tv pidiendo "el postre del día" que´se llamaba Delicia de Cuz Cuz . El Mousse de castañas suena mejor de lo que era, porque realmente, tenía muy poco sabor a castañas, pese a tener otros chiches varios. El Tiramisú de Sebastián era ideal para mí, porque tenía una base delgada (que es la parte que a mí no me gusta), seguro que él en cambio quedó con hambre. Y Mi delicia de Cuz Cuz era totalmente maravillosa: un armado de cuz cuz con caramelo, canela y frutos secos dulce hasta el infinito.
IV. Otros:
La infraestructura de maderas y troncos es hermosa, parece un bosque de cuento.
Lo Bueno: La comida es abundante y los platos delicados, el lugar es acogedor y muy lindo.
Lo Malo: Tal vez la cocina no arriesga mucho, intenta atraverse, pero de todas maneras los sabores son bastante conservadores. Ricos, por cierto, pero en el limbo entre la cocina tradicional y la contemporánea, sin decidirse.
Restaurant La Canasta
Av. del Mar 592
Maitencillo.
Cuenta: $47.000
Calificación: Volveré por ese Congrio, lo juro por Madonna.

martes, 19 de mayo de 2009

Las 2as. partes nunca fueron buenas...LA DOLCE VITA

La semana pasada trabajamos como máquinas. Pero al menos en mi caso, terminé el viernes exhausta y feliz por todo lo logrado. Le dije a Sebastián que tenía ganas de celebrar, pero piolamente, comiendo pastas. Como estaba a punto de expirar, no quería ir a Panzoni, pues tendría que estacionarme a 4 cuadras. Tampoco a Fellini porque estoy intentando enseñarle a Sebatián que uno debe vivir de su cta corriente y no de la línea de crédito.
Dimos algunas vueltas tirando bencina por Viña sin decidirnos, y finalmente nos estacionamos en 7 norte, porque creímos ver alguna trattoria estilo Panzoni por ahí. Lamentablemente no fue habida y estábamos chatos, a las 21 hrs de un viernes, frente al hotel San Martín con cara de Fido Dido (uta que soy vieja...). El Seba me dice que entremos a La Dolce Vita. Pero me niego. Recuerdo que ya fuimos una vez y no sólo la encontré cara sino además mala, sin embargo a él le gustó. Dudé un rato y después reflexioné, que en la época que fuimos vivíamos en la inopia, casi en la mendicidad, de manera que posiblemente encontramos caro algo que ahora quizás lo sería mucho menos (concepto básico de economía). Como el lugar se veía lindo y acogedor desde afuera y necesitaba avalanzarme sobre una lasaña con coca cola, entramos.
Lindo lugar, entramos y los mozos corren a atendernos. Nos sentamos en una linda mesa para dos. No hay servilletas, pero no importa.
I. Appetizers y bebidas
Cueeeeeck!. No hay Coca Cola. Pido Canada Dry. Traen una canasta de fogazza a la piedra muy rica, que nos comemos con rapidez. El mozo viene de vez en cuando a consultarnos cómo estamos y nos sirve bebida. Nos traen además, más fogazza (qué verguenza).
II. Entradas y platos de fondo
La Carta es medianamente extensa, principalmente risottos y pastas. Trae dos tipos de precios para pastas; las pastas típicas y las pastas "Especialidad". Como ya anteriormente pedí "especialidad" y no me gustó, y además porque recuerden, estoy enseñando a no vivir de la LC, pedí una simple y vil lasaña bolognesa. Sebastián pidió unos gnocci champiñones parisien. Sin tener que esperar mucho rato, aparecen nuestros platos. Mi lasaña, apenas la vi supe que tendría que echarle fogazza picada encima para que cundiera. Pero lo que no sospeché, es que además vendría TIBIA. Comienzo a comermela en pequeños bocados (engaño psicológico) mientras observo o más bien no observo queso entre las láminas de pasta. Tampoco carne. De esta forma la lasaña se diluye en mi boca...obvio si casi no tiene partes sólidas. Sería injusto decir que la lasaña estaba mala: estaba rica, pero era como una lasaña hecha con láminas precocidas Lucchetti, y con salsa blanca Gourmet en sobre y salsa lista bolognesa Carozzi. Claro que en un plato bonito y traído por un mozo en un lugar bonito. Por eso pagué un sobreprecio de unos $4.500 (valor agregado). Sebastián no tiene remedio: sus ñoquis están ricos, la salsa es suave en crema, mantequilla y champiñones, pero el plato es como "seco". Sin embargo, se culpa a sí mismo porque supuestamente hizo una mala elección (cómo tanto??).
Cuando terminé mi lasaña, ya estaba totalmente fría. Retiran los platos y nos quedamos comiendo fogazza, para rellenar.
III. Postres
No gracias. Capaz que me traigan un miti miti y me lo cobren como porción individual de panacotta.
IV. Otros
No hay otros.
Lo Bueno: El lugar está bien ubicado, por dentro es bonito, tiene una preciosa iluminación, el servicio es muy bueno.
Lo Malo: Apenas probé mi lasaña recordé por qué la primera vez que vine, no me gustó este restaurant. Simplemente creo que la relación calidad-precio es absurda. Los platos no son malos; de hecho son ricos, pero claramente no al nivel de los precios que tienen. Es decir; en Panzoni come igual de rico por la mitad del precio. En Fellini come el doble de cantidad por el mismo precio. Y por dos lucas más come a otro nivel de pastas en Pasta e Vino. ¿¿Capisci??. Es como su vecino Diego's Pizza: ud. puede comer una pizza el doble de rica por la mitad del precio en Ciao, pero por alguna razón de la dimensión desconocida estos locales son más famosos.
Restaurant LA DOLCE VITA
San Martín 640
Viña del Mar
Cuenta: $14,700
Calificación: Yo no volveré. Si Sebastián pretende darle una 3a oportunidad, que vaya solo!

viernes, 8 de mayo de 2009

Pasando por peruanos en EL AJI SECO

El martes 5 de mayo fui a Santiago. Después de estar más de 3 horas esperando, con mi clienta en su silla de ruedas fuera de la sala del tribunal, fuimos notificados de que la magistrado tenía hambre, por lo que suspendió la audiencia. Le hice ver al funcionario de acta la poca hospitalidad con que estaban tratando al abogado de provincia, el ataque a los derechos humanos de mi clienta (que obviamente, seguía en su silla de ruedas) y luego para humillarlos más, rematé con un "en Viña o Villa Alemana, jamás harían algo así." El funcionario con la mejor cara de póker que he visto, me pasó la hoja con la nueva fecha y cerró la puerta dando las gracias.
Como ya había perdido mi día administrativo, porque eran las 3 de la tarde, y pese a no ser jueza igual siento hambre, decidí invitar a mi nunca bien ponderado amigo "Choca", con quien solíamos compartir una piscola de barra al costo en tiempos universitarios, a algún sucucho del centro.
No sé si fue el hambre, pero por unos momentos estuve confundida respecto al país en que me encontraba. Desde cuándo que Santiago es tan cosmopolita???. Caminamos por el costado de una extraña calle con gente sentada como comentando el clima y mi guía me explica que es el "sector peruano". Se me ilumina la ampolleta: "entonces, vamos a un restaurant peruano".
El primero que vimos, nos pareció un poco dudoso entre restaurant y café con piernas, optando por preguntarle a la fauna del medio si nos podía recomendar un buen restaurant peruano.
Así llegamos al Ají Seco.
El Ají seco es un restaurant sencillo de 2 pisos, con cocina abierta. Atendido por peruanos, con chefs peruanos y frecuentado por peruanos. Nos ubicamos en el 2º piso donde fuimos puisss, rápidamente atendidosss. Nos pasan una carta bastante extensa, donde a juzgar por los nombres de los platos, francamente daban ganas de pedirlo todo. Más encima algunos platos traían unas fotos maravillosas.
I. Appetizers y bebidas
Nos traen una canasta de pan batido en rodajas y dos recipientes metálicos con unas salsas exquisitas. Una más densa, salada y picante y otra un poco más ácida. Imposible descifrar qué contenían, sólo puedo decir que eran increíblemente ricas. Nos comimos todo el pan. Respecto de las bebidas toda una novedad: el mozo nos advierte que nos conviene más "pedir una de litro". Plop. Nada muy elegante: una bebida desechable de litro a la mesa, pero créanme por se agradece tras probar lo picante de los platos. También observamos algunas mesas que tenían Inca Cola.
II. Entradas y Platos de fondo.
Estuvimos realmente mucho rato indecisos, hasta que vimos pasar un plato que se veía notable a la mesa del lado. Preguntamos a nuestros vecinos cómo se llamaba el plato y nos respondieron: "puis, is un simpli civiche de pisscado, no?". Lo cierto es que no era un simple ceviche de pescado. Era un tremendo ceviche de pescado!!. De esta manera, optamos por pedir un plato de Ceviche de pescado y unas Papas a la huaicaína.
Este ceviche consistía en un plato ovalado, grande, con un cerro de ceviche cortado en trocitos de reineta, cebolla morada, mucho picante, limón etc., del cual salía un jugo como blanquecino que inundaba la lechuga hidropónica, el gran trozo de camote y el maíz. El maíz era una suerte de maíz-cabrita: un maíz tostado hasta exactamente el punto antes de explotar a cabrita, por lo que tenía una cubierta crocante y dura, y por dentro era una cabrita. Uf!.
Las papas a la Huaicaína era otro plato ovalado con unas papas cocidas cortadas en mitades, bañadas en una salsa amarilla de crema, galleta, ají, huevo...lo cual obviamente da como resultado un sabor entre salado y dulce completamente imposible de describir.
Las papas estaban muy ricas, pero el ceviche estaba a otro nivel. Quedamos felices. Y lo más insólito es que era tan abundante que no pudimos pedir otro plato más.
III. Postres
No pedimos postres, apenas nos pudimos parar!. Sin embargo, debo señalar que éstos estaban a vista y paciendia de todo el mundo en un refrigerador típico de bebidas. No me gusta eso, prefiero imaginar que los hacen para uno.
IV. Otros
La música espectacular, valses peruanos, salsas, Marc Anthony... todo muy Ad Hoc. Y vaya que era buena idea lo de la bebida de litro, así evitan muertes por ahogamiento!.
Lo Bueno: La comida es espectacular, platos abundantes y bien adornados, bonitos y las salsas del principio...en verdad dan ganas de echarlas en un tupperware y llevarse lo que sobra para la casa!!!
Lo Malo: No sé si malo, pero es como picada, pero los precios no son de picada, aunque la infraestructura en sencilla, pero tampoco es caro porque los platos son grandes... y bueno la ubicación tampoco es el glamour en pleno: es EL CENTRO.
Restaurant El Ají Seco
San Antonio 530 y 676
Santiago de Chile
Cuenta: $8.600
Calificación: Seguro que si voy al centro, paso otra vez.

sábado, 2 de mayo de 2009

FELLINI, una tradición en crisis.

El jueves 30 de abril, día que además fue mi santo, salí de mi oficina a eso de las 22.30hrs. Por supuesto, con ganas de alimentarme de cuaquier cosa, viva o muerta que encontrara en Viña del Mar. Sebastián como regalo de santo, me hizo una invitación abierta a cenar, por lo que -ni tonta ni perezosa- llamé a la hora de almuerzo a Pasta e Vino para reservar para la noche, escuchándose el sonido de la "tapa" hasta Petorca. Todo reservado al weekend.
Tras retirar a mi Seba que estaba como taxi boy en 4 norte con 6 poniente, nos estacionamos por ahí buscando con ímpetu un lugar donde comer. Yo quería pastas o mariscos. Leímos las cartas varias que se encuentran fuera de los diferentes restaurantes de por ahí sin convencernos del todo. Súbitamente decidí que necesitaba comer algo abundante y rico, ir a la segura, casi a la vena para revivir, sin importar que no se tratara de una experiencia nueva para nosotros, y entramos a Fellini.
Fellini es un restaurant clásico de Viña. Siempre hay alguien conocido con su familia, incluso algún famoso regional. En lo personal me encanta porque lo encuentro acogedor y elegante sin ser presuntuoso... en realidad me gusta porque hay ahí un plato que, aunque siempre leo la carta y hago como que estoy indecisa entre varios platos... al final pido lo mismo de siempre: Rotolo Afredo Boscaiola o Lasagna Alfredo Boscaiola.
Como es costumbre, nos atienden muy cordialmente, el mozo echa la talla siempre muy buena onda y nos acomoda por ahí, ya que par variar estaba casi completo.
I. Appetizers y bebidas
Como Fellini es como un clásico, la vajilla es de aquellas que dicen "Fellini", nada muy moderno: clasico. Traen mi amada coca cola de 350en botella y para el Seba su Kunstman Torobayo. Cada cierto rato el mozo se pasea y nos rellena los vasos. Luego nos ponen con pinzas tres pequeñas hallullas calientes en los platos de pan y un platito con mantequilla, un poco deformada, pero en fin. También traen algo que es un clásico de este local (y que me carga!): empanditas de queso tipo Líder; o sea hueca.
II. Entradas
Pensamos un rato y finalmente, considerando la onda polar, pedimos ostiones al champagne. Como los mozos acá son extremadamente buena onda y amables, entienden inmediatamente que se trata de un plato para picar para los 2, y traen doble cubierto. Este plato era simplemente fantástico, revividor, matapenas, matacañas, matajefes. En un típico plato hondo de greda, una gran cantidad de ostiones y camarones en su punto se asoman entre el jugo amarillento que burbujea hirviendo. Nada de aliños modernos, reducciones, ni fusiones ni nada: simplemente un clásico de Fellini como es el jugo de los ostiones y camarones al champagne, con crema y queso fundido, que al llevarlo a la boca deja una estela delgada de queso incortable. Mágico.
III. Platos de Fondo
Sé que sólo hablo por mí, pero al menos con esa pura entrada yo ya estaba lista para irme al sobre. Como plato de fondo Sebastián pidió Parpadelle con salsa de camarones, de pura curiosidad, ya que hace unas semanas, cuando fuimos a la Gran Casona, el plato que pidió venía originalmente con Parpadelle y nunca supimos de qué se trataba realmente. Se trataba de un spaguetti anchísimo, casi como esas lasañas para armar carozzi, en tricolor: roja, verde y normal. Era una pasta deliciosa, extremadamente suave, con una salsa de camarones igualmente suave, que estaba realmente rico.
Yo pedí lo de siempre (plato que pido desde 2001): Rotolo Alfredo Boscaiola. Este plato suele ser una plato de greda en que solo se ve la salsa boscaiola (salsa de tomates, callampas y cilantro ñam!) y al hundir el tenedor te encuentras con una muy delgada masa, como un canelon de espinaca y jamón costado en forma transversal, que tiene la misma magia del queso líquido fundido que te persigue del plato de ostiones. Esta vez todo se veía igual....el plato hirviendo burbujeando sobre la mesa y yo como el perro de Pavlov... la salsa rica como siempre, hasta que encuentro la masa y plop!! lo que otrora era relleno de jamón hoy era de mortadela. La aislé con el tenedor y la observé sin dar crédito a lo que veían mis ojos; pensé será al menos jamón de sandwich, pero no: tenía esos microporos de mortadela. Obviamente este elemento afectó profundamente el sabor del plato, sin contar que además estaba mucho más seco que de costumbre, poquito queso...nada de "queso persecutor" ni nada. Una pena.
IV. Postres
No pedimos postres, porque estábamos muriendo de sueño.
V. Otros
Nos ofrecen un bajativo por cuenta de la casa, que suele ser muy rico, araucano, menta frappé etc., pero tampoco pedimos porque habríamos empezado a dormir con la copa en la mano. Con la cuenta nos traen como siempre, dos dulces amborosoli de menta. Que adivinen quién se comió.
Lo bueno: Fellini no sabe de hambre. Acá ud. viene a comer un plato gigante de lo que sea. Son especialmente generosos con los mariscos. La atención es familiar y amamos el "queso persecutor" así como la Boscaiola, que no encontramos en otros lugares. Además algo que nos encanta: traen los platos en ebullición a la mesa.
Lo malo: La crisis estará afectando a Fellini??. Mortadela en un Rotolo me parece inaceptable.
Restaurant Fellini
3 Norte 88, Viña del Mar
Cuenta: $23.000
Calificación: Nos encanta, esperamos que el episodio del rotolo a la mortadela haya sido un lapsus.