lunes, 15 de junio de 2009

RUCCULA, la venganza de Los Tenedoristas

Pasaron así, varias semanas de dieta blanda para los tenedoristas después de la jaiba envenenada que literalmente "nos sonó". No sólo arruinó nuestra calidad de vida, que por momentos nos llevó a dudar si teníamos plumas de tanto comer pollo, sino que arruinó nuestra vida social. Pues entenderán, a qué diantre puede uno asistir a un evento social o carrete, si no se puede tomar ni comer. O sea, mejor quedarse en casa jugando Monopoly, que fue lo que en definitiva, hicimos.
En este contexto decidimos la semana pasada, un día que hizo un frío paralizante, vengarnos del maldito vibrión cenando en RUCCULA.
Ruccula ya se ve lindo y top por fuera. Lo cierto es que es aún más lindo y top por dentro. Como estábamos semicongelados, nos sentamos en una mesa prácticamente encima de la chimenea, lo cual fue un acierto. Se acerca Pablo, el mesero, se presenta y nos hace entrega de la Carta, que parece una agenda Rhein Color.
I. Appetizers y bebidas
Como no todo es perfecto, nos sirven unas latas a la mesa. Eso contrastó con la delicada servida de agua con limón en las copas de vino, desde un jarro. Buen detalle. Para picar, traen mantequilla cortada como queso rallado y pancitos calientes.
II. Entradas
Para que la venganza fuera real, pedimos con total cara de póker Selección de Ceviches (si mi doctor supiera, me habría hecho una tortura china, lo sé). El ceviche consistía en tacitas de masa sablee que contenían tres tipos de ceviche: reineta, salmón y camarón sobre un plato pintado con aji de color en aceite de oliva. Sobre el ceviche, mas o menos: el de salmón era desabrido, el de reineta un poco mejor, pero demasiado ácido, y el de camarón estaba MUY rico. 1 de 3 nos pareció poco. Pasemos mejor al siguiente plato.
II. Platos de fondo
Aunque todo sonaba tentador, Sebastián optó lógicamente por lo más chancho: Filete de Res. Esto era un medallón de filete relleno con prosciutto y queso camembert, sellado en licor de amaretto, todo acompañado con puré de ciboullete. Lo traen en un gran plato cuadrado, y en verdad, el filete se ve brillante y sobre él lo adornan unas hojas de rúcula. Previamente nos preguntaros a qué punto queríamos la carne y bravo, la carne estaba riquísima, Sebastián la pidió 3/4 y así efectivamente la trajeron, una delicia. El puré estaba pegado a la carne por un costado y aunque era sencillo, estaba muy aromático. Muy bien. Yo pedí Lomo Fundido. Siempre suelo pedir pastas, pero créanme, después de 2 semanas comiendo fideos con pollo, uno ya no quiere más pastas!. Este plato era un medallón de lomo con lonjas de queso de cabra gratinado al orégano, unas rodajas de berenjenas asadas y algo simple, pero exquisito: crema pastelera de choclo, la cual estaba contenida por una delgada lonja de zapallito italiano y con unas ciboullete puestas como bandera. Todo esto, sobre pintas de salsa de berries que al hacer contacto con la carne daban un sabor increíble. No dejamos ni una ciboullete cortada en el plato. Nada. Excelente.
III. Postres
Ciertamente, ya habíamos comido demasiado; los platos son suficientemente abundantes. Pensamos entonces en pedir un postre para los dos. La carta de postre parecida a la de todos lados, finalmente hicimos lo que siempre sugiero: pedir el postre más raro, el "de la casa". Pedimos entonces Fusión. Si ud. está a dieta o tiene algo de aquellos que las abuelitas llaman "calor al estómago", ABSTÉNGASE de probar este postre, que consiste en una gran tulipa de galleta de caramelo que contiene láminas de plátano (la carta dice doradas en mantequilla, pero no las vimos muy doradas, aunque sí tibias y suaves) dátiles en trozos y helado de coco. Como de George de la Selva. Francamente no creo que este postre pueda comérselo una persona sola. Ni aún Sebastián. O bueno, quizás sí, pero no creo que sea saludable, es maravilloso con todas sus letras, pero es grande y muy cálido. Al día siguiente no pude tomar desayuno.
Finalmente, con la cuenta, nos llevan una encuesta para llenar, y nos piden algunos datos. Preocupados los cabros por el CRM.
Lo bueno: El lugar, precioso, la chimenea, la atención, los platos ricos y grandes, la música medio noventera, wena.
Lo malo: Hay que afinar los ceviches, están lejos de aquellas deliciosidades peruanas que hemos probado. Muy ácidos y parece que el pescado estuviera super-lavado al punto de no tener sabor a mar!.
Restaurant RUCCULA
Av. Borgoño 15280
Reñaca, Viña del Mar
Cuenta: $28.000
Calificación: Nos gustó mucho.

miércoles, 3 de junio de 2009

LA CANASTA, de pic nic en Maitencillo

El viernes 22 de mayo llegamos a MAitencillo exhaustos, después de ser premiados con un día de trabajo que medio Chile convirió en sandwish, y tras haber sorteado una neblina nocturna digna de la dimensión desconocida. Sólo imaginen el panorama fantasmal de neblina total pasando por Ventanas...en fin.
EL sábado, que nos tocó el primer real día de invierno de este año, pero rico, en cabaña familiar frente al mar. Decidimos invitar a mis papás a LA CANASTA, que fue el único restaurant recomendado, y partimos casi a las 16 hrs, pensando que tal vez nos quedaríamos afuera.
Llegamos a un local que parece como la casa de un hobbit....o de varios hobbits. Una gran puerta de madera, un salón con la cocina parcialmente a la vista, y un sendero de conchitas conducía a otro salón similar. Nos quedamos en una mesa del camino de conchitas, porque estaba al lado de la chimenea y porque había luz natural. La mesa era de madera con tronquitos cortados de manera transversal, muy original. Llega Félix a atendernos, tan joven como los demás meseros y nos entrega una carta simple, de pocos platos que sonaban muy bien.
I. Appetizers y Bebidas:
Dos coca colas y 2 Kunstman Torobayo, servidas en botella corriente. Para picar, mantequilla y una suerte de pebre un poco más elegante y pancitos calientes que, como era de esperar, debieron repetir para mi querido novio ponzoñoso.
Pedimos como entrada un carpaccio de salmón, el cual consistía en un plato de lomitos de salmón bastante grandes y gruesos, carnuditos como diría mi papá, con alcaparras y queso parmesano. Duraron menos que un pan en la mano de Sebastián, y el plato completamente vacío fue retirado.
II. Platos de fondo:
Maquiavélicamente planeé todo de tal manera que pidiéramos toda la carta de pescados. Sabía que mi papá pediría lo más caro (Albacora a la Vizcaína) , mi mamá lo más conocido (COngrio Oldarressa)y Sebastián lo que sonara más grasoso o pesado (Salmón con salsa Roquefort), así que por descarte tuve que pedir Corvina en reducción de Naranja.
En primer lugar, hago presente que los trozos de pescado de cada plato eran muy grandes. Supuestamente debe pedirse a parte el acompañamiento, pero en verdad, hay que ser muy chanchito para además pedir acompañamiento. La Albacora de mi papá tenía su fuerte en la salsa, blanquecina y lechosa, abundante en colitas de camarones, quedó fascinado. Sebastián como era de esperar pidió un plato que sólo pude probar un bocado para poder seguir comiendo el mío. Un sabor fuerte y salado, en un plato muy colorido, que también a él lo dejó feliz, pero que yo francamente no habría podido comer. Mi Corvina cocida al punto justo, era un trozo grueso que descansaba en un colchón de zanahoria picada cocida y agridulce, cubierta por unas capas como tempurizadas, crujiente. Pero el plato que realmente les pegó una patada a todos fue el congrio de mi mamá. Se deshacía en la boca dejando el leve sabor del cebollín y otros aliños varios...es-pec-ta-cu-lar.
III. Postres:
Félix nos recitó de memoria la carta de postres. Mis papás pidieron Mousse de castañas, Sebastián Tiramisú (para variar) y yo me arriesgué como en Pepito Tv pidiendo "el postre del día" que´se llamaba Delicia de Cuz Cuz . El Mousse de castañas suena mejor de lo que era, porque realmente, tenía muy poco sabor a castañas, pese a tener otros chiches varios. El Tiramisú de Sebastián era ideal para mí, porque tenía una base delgada (que es la parte que a mí no me gusta), seguro que él en cambio quedó con hambre. Y Mi delicia de Cuz Cuz era totalmente maravillosa: un armado de cuz cuz con caramelo, canela y frutos secos dulce hasta el infinito.
IV. Otros:
La infraestructura de maderas y troncos es hermosa, parece un bosque de cuento.
Lo Bueno: La comida es abundante y los platos delicados, el lugar es acogedor y muy lindo.
Lo Malo: Tal vez la cocina no arriesga mucho, intenta atraverse, pero de todas maneras los sabores son bastante conservadores. Ricos, por cierto, pero en el limbo entre la cocina tradicional y la contemporánea, sin decidirse.
Restaurant La Canasta
Av. del Mar 592
Maitencillo.
Cuenta: $47.000
Calificación: Volveré por ese Congrio, lo juro por Madonna.

martes, 19 de mayo de 2009

Las 2as. partes nunca fueron buenas...LA DOLCE VITA

La semana pasada trabajamos como máquinas. Pero al menos en mi caso, terminé el viernes exhausta y feliz por todo lo logrado. Le dije a Sebastián que tenía ganas de celebrar, pero piolamente, comiendo pastas. Como estaba a punto de expirar, no quería ir a Panzoni, pues tendría que estacionarme a 4 cuadras. Tampoco a Fellini porque estoy intentando enseñarle a Sebatián que uno debe vivir de su cta corriente y no de la línea de crédito.
Dimos algunas vueltas tirando bencina por Viña sin decidirnos, y finalmente nos estacionamos en 7 norte, porque creímos ver alguna trattoria estilo Panzoni por ahí. Lamentablemente no fue habida y estábamos chatos, a las 21 hrs de un viernes, frente al hotel San Martín con cara de Fido Dido (uta que soy vieja...). El Seba me dice que entremos a La Dolce Vita. Pero me niego. Recuerdo que ya fuimos una vez y no sólo la encontré cara sino además mala, sin embargo a él le gustó. Dudé un rato y después reflexioné, que en la época que fuimos vivíamos en la inopia, casi en la mendicidad, de manera que posiblemente encontramos caro algo que ahora quizás lo sería mucho menos (concepto básico de economía). Como el lugar se veía lindo y acogedor desde afuera y necesitaba avalanzarme sobre una lasaña con coca cola, entramos.
Lindo lugar, entramos y los mozos corren a atendernos. Nos sentamos en una linda mesa para dos. No hay servilletas, pero no importa.
I. Appetizers y bebidas
Cueeeeeck!. No hay Coca Cola. Pido Canada Dry. Traen una canasta de fogazza a la piedra muy rica, que nos comemos con rapidez. El mozo viene de vez en cuando a consultarnos cómo estamos y nos sirve bebida. Nos traen además, más fogazza (qué verguenza).
II. Entradas y platos de fondo
La Carta es medianamente extensa, principalmente risottos y pastas. Trae dos tipos de precios para pastas; las pastas típicas y las pastas "Especialidad". Como ya anteriormente pedí "especialidad" y no me gustó, y además porque recuerden, estoy enseñando a no vivir de la LC, pedí una simple y vil lasaña bolognesa. Sebastián pidió unos gnocci champiñones parisien. Sin tener que esperar mucho rato, aparecen nuestros platos. Mi lasaña, apenas la vi supe que tendría que echarle fogazza picada encima para que cundiera. Pero lo que no sospeché, es que además vendría TIBIA. Comienzo a comermela en pequeños bocados (engaño psicológico) mientras observo o más bien no observo queso entre las láminas de pasta. Tampoco carne. De esta forma la lasaña se diluye en mi boca...obvio si casi no tiene partes sólidas. Sería injusto decir que la lasaña estaba mala: estaba rica, pero era como una lasaña hecha con láminas precocidas Lucchetti, y con salsa blanca Gourmet en sobre y salsa lista bolognesa Carozzi. Claro que en un plato bonito y traído por un mozo en un lugar bonito. Por eso pagué un sobreprecio de unos $4.500 (valor agregado). Sebastián no tiene remedio: sus ñoquis están ricos, la salsa es suave en crema, mantequilla y champiñones, pero el plato es como "seco". Sin embargo, se culpa a sí mismo porque supuestamente hizo una mala elección (cómo tanto??).
Cuando terminé mi lasaña, ya estaba totalmente fría. Retiran los platos y nos quedamos comiendo fogazza, para rellenar.
III. Postres
No gracias. Capaz que me traigan un miti miti y me lo cobren como porción individual de panacotta.
IV. Otros
No hay otros.
Lo Bueno: El lugar está bien ubicado, por dentro es bonito, tiene una preciosa iluminación, el servicio es muy bueno.
Lo Malo: Apenas probé mi lasaña recordé por qué la primera vez que vine, no me gustó este restaurant. Simplemente creo que la relación calidad-precio es absurda. Los platos no son malos; de hecho son ricos, pero claramente no al nivel de los precios que tienen. Es decir; en Panzoni come igual de rico por la mitad del precio. En Fellini come el doble de cantidad por el mismo precio. Y por dos lucas más come a otro nivel de pastas en Pasta e Vino. ¿¿Capisci??. Es como su vecino Diego's Pizza: ud. puede comer una pizza el doble de rica por la mitad del precio en Ciao, pero por alguna razón de la dimensión desconocida estos locales son más famosos.
Restaurant LA DOLCE VITA
San Martín 640
Viña del Mar
Cuenta: $14,700
Calificación: Yo no volveré. Si Sebastián pretende darle una 3a oportunidad, que vaya solo!

viernes, 8 de mayo de 2009

Pasando por peruanos en EL AJI SECO

El martes 5 de mayo fui a Santiago. Después de estar más de 3 horas esperando, con mi clienta en su silla de ruedas fuera de la sala del tribunal, fuimos notificados de que la magistrado tenía hambre, por lo que suspendió la audiencia. Le hice ver al funcionario de acta la poca hospitalidad con que estaban tratando al abogado de provincia, el ataque a los derechos humanos de mi clienta (que obviamente, seguía en su silla de ruedas) y luego para humillarlos más, rematé con un "en Viña o Villa Alemana, jamás harían algo así." El funcionario con la mejor cara de póker que he visto, me pasó la hoja con la nueva fecha y cerró la puerta dando las gracias.
Como ya había perdido mi día administrativo, porque eran las 3 de la tarde, y pese a no ser jueza igual siento hambre, decidí invitar a mi nunca bien ponderado amigo "Choca", con quien solíamos compartir una piscola de barra al costo en tiempos universitarios, a algún sucucho del centro.
No sé si fue el hambre, pero por unos momentos estuve confundida respecto al país en que me encontraba. Desde cuándo que Santiago es tan cosmopolita???. Caminamos por el costado de una extraña calle con gente sentada como comentando el clima y mi guía me explica que es el "sector peruano". Se me ilumina la ampolleta: "entonces, vamos a un restaurant peruano".
El primero que vimos, nos pareció un poco dudoso entre restaurant y café con piernas, optando por preguntarle a la fauna del medio si nos podía recomendar un buen restaurant peruano.
Así llegamos al Ají Seco.
El Ají seco es un restaurant sencillo de 2 pisos, con cocina abierta. Atendido por peruanos, con chefs peruanos y frecuentado por peruanos. Nos ubicamos en el 2º piso donde fuimos puisss, rápidamente atendidosss. Nos pasan una carta bastante extensa, donde a juzgar por los nombres de los platos, francamente daban ganas de pedirlo todo. Más encima algunos platos traían unas fotos maravillosas.
I. Appetizers y bebidas
Nos traen una canasta de pan batido en rodajas y dos recipientes metálicos con unas salsas exquisitas. Una más densa, salada y picante y otra un poco más ácida. Imposible descifrar qué contenían, sólo puedo decir que eran increíblemente ricas. Nos comimos todo el pan. Respecto de las bebidas toda una novedad: el mozo nos advierte que nos conviene más "pedir una de litro". Plop. Nada muy elegante: una bebida desechable de litro a la mesa, pero créanme por se agradece tras probar lo picante de los platos. También observamos algunas mesas que tenían Inca Cola.
II. Entradas y Platos de fondo.
Estuvimos realmente mucho rato indecisos, hasta que vimos pasar un plato que se veía notable a la mesa del lado. Preguntamos a nuestros vecinos cómo se llamaba el plato y nos respondieron: "puis, is un simpli civiche de pisscado, no?". Lo cierto es que no era un simple ceviche de pescado. Era un tremendo ceviche de pescado!!. De esta manera, optamos por pedir un plato de Ceviche de pescado y unas Papas a la huaicaína.
Este ceviche consistía en un plato ovalado, grande, con un cerro de ceviche cortado en trocitos de reineta, cebolla morada, mucho picante, limón etc., del cual salía un jugo como blanquecino que inundaba la lechuga hidropónica, el gran trozo de camote y el maíz. El maíz era una suerte de maíz-cabrita: un maíz tostado hasta exactamente el punto antes de explotar a cabrita, por lo que tenía una cubierta crocante y dura, y por dentro era una cabrita. Uf!.
Las papas a la Huaicaína era otro plato ovalado con unas papas cocidas cortadas en mitades, bañadas en una salsa amarilla de crema, galleta, ají, huevo...lo cual obviamente da como resultado un sabor entre salado y dulce completamente imposible de describir.
Las papas estaban muy ricas, pero el ceviche estaba a otro nivel. Quedamos felices. Y lo más insólito es que era tan abundante que no pudimos pedir otro plato más.
III. Postres
No pedimos postres, apenas nos pudimos parar!. Sin embargo, debo señalar que éstos estaban a vista y paciendia de todo el mundo en un refrigerador típico de bebidas. No me gusta eso, prefiero imaginar que los hacen para uno.
IV. Otros
La música espectacular, valses peruanos, salsas, Marc Anthony... todo muy Ad Hoc. Y vaya que era buena idea lo de la bebida de litro, así evitan muertes por ahogamiento!.
Lo Bueno: La comida es espectacular, platos abundantes y bien adornados, bonitos y las salsas del principio...en verdad dan ganas de echarlas en un tupperware y llevarse lo que sobra para la casa!!!
Lo Malo: No sé si malo, pero es como picada, pero los precios no son de picada, aunque la infraestructura en sencilla, pero tampoco es caro porque los platos son grandes... y bueno la ubicación tampoco es el glamour en pleno: es EL CENTRO.
Restaurant El Ají Seco
San Antonio 530 y 676
Santiago de Chile
Cuenta: $8.600
Calificación: Seguro que si voy al centro, paso otra vez.

sábado, 2 de mayo de 2009

FELLINI, una tradición en crisis.

El jueves 30 de abril, día que además fue mi santo, salí de mi oficina a eso de las 22.30hrs. Por supuesto, con ganas de alimentarme de cuaquier cosa, viva o muerta que encontrara en Viña del Mar. Sebastián como regalo de santo, me hizo una invitación abierta a cenar, por lo que -ni tonta ni perezosa- llamé a la hora de almuerzo a Pasta e Vino para reservar para la noche, escuchándose el sonido de la "tapa" hasta Petorca. Todo reservado al weekend.
Tras retirar a mi Seba que estaba como taxi boy en 4 norte con 6 poniente, nos estacionamos por ahí buscando con ímpetu un lugar donde comer. Yo quería pastas o mariscos. Leímos las cartas varias que se encuentran fuera de los diferentes restaurantes de por ahí sin convencernos del todo. Súbitamente decidí que necesitaba comer algo abundante y rico, ir a la segura, casi a la vena para revivir, sin importar que no se tratara de una experiencia nueva para nosotros, y entramos a Fellini.
Fellini es un restaurant clásico de Viña. Siempre hay alguien conocido con su familia, incluso algún famoso regional. En lo personal me encanta porque lo encuentro acogedor y elegante sin ser presuntuoso... en realidad me gusta porque hay ahí un plato que, aunque siempre leo la carta y hago como que estoy indecisa entre varios platos... al final pido lo mismo de siempre: Rotolo Afredo Boscaiola o Lasagna Alfredo Boscaiola.
Como es costumbre, nos atienden muy cordialmente, el mozo echa la talla siempre muy buena onda y nos acomoda por ahí, ya que par variar estaba casi completo.
I. Appetizers y bebidas
Como Fellini es como un clásico, la vajilla es de aquellas que dicen "Fellini", nada muy moderno: clasico. Traen mi amada coca cola de 350en botella y para el Seba su Kunstman Torobayo. Cada cierto rato el mozo se pasea y nos rellena los vasos. Luego nos ponen con pinzas tres pequeñas hallullas calientes en los platos de pan y un platito con mantequilla, un poco deformada, pero en fin. También traen algo que es un clásico de este local (y que me carga!): empanditas de queso tipo Líder; o sea hueca.
II. Entradas
Pensamos un rato y finalmente, considerando la onda polar, pedimos ostiones al champagne. Como los mozos acá son extremadamente buena onda y amables, entienden inmediatamente que se trata de un plato para picar para los 2, y traen doble cubierto. Este plato era simplemente fantástico, revividor, matapenas, matacañas, matajefes. En un típico plato hondo de greda, una gran cantidad de ostiones y camarones en su punto se asoman entre el jugo amarillento que burbujea hirviendo. Nada de aliños modernos, reducciones, ni fusiones ni nada: simplemente un clásico de Fellini como es el jugo de los ostiones y camarones al champagne, con crema y queso fundido, que al llevarlo a la boca deja una estela delgada de queso incortable. Mágico.
III. Platos de Fondo
Sé que sólo hablo por mí, pero al menos con esa pura entrada yo ya estaba lista para irme al sobre. Como plato de fondo Sebastián pidió Parpadelle con salsa de camarones, de pura curiosidad, ya que hace unas semanas, cuando fuimos a la Gran Casona, el plato que pidió venía originalmente con Parpadelle y nunca supimos de qué se trataba realmente. Se trataba de un spaguetti anchísimo, casi como esas lasañas para armar carozzi, en tricolor: roja, verde y normal. Era una pasta deliciosa, extremadamente suave, con una salsa de camarones igualmente suave, que estaba realmente rico.
Yo pedí lo de siempre (plato que pido desde 2001): Rotolo Alfredo Boscaiola. Este plato suele ser una plato de greda en que solo se ve la salsa boscaiola (salsa de tomates, callampas y cilantro ñam!) y al hundir el tenedor te encuentras con una muy delgada masa, como un canelon de espinaca y jamón costado en forma transversal, que tiene la misma magia del queso líquido fundido que te persigue del plato de ostiones. Esta vez todo se veía igual....el plato hirviendo burbujeando sobre la mesa y yo como el perro de Pavlov... la salsa rica como siempre, hasta que encuentro la masa y plop!! lo que otrora era relleno de jamón hoy era de mortadela. La aislé con el tenedor y la observé sin dar crédito a lo que veían mis ojos; pensé será al menos jamón de sandwich, pero no: tenía esos microporos de mortadela. Obviamente este elemento afectó profundamente el sabor del plato, sin contar que además estaba mucho más seco que de costumbre, poquito queso...nada de "queso persecutor" ni nada. Una pena.
IV. Postres
No pedimos postres, porque estábamos muriendo de sueño.
V. Otros
Nos ofrecen un bajativo por cuenta de la casa, que suele ser muy rico, araucano, menta frappé etc., pero tampoco pedimos porque habríamos empezado a dormir con la copa en la mano. Con la cuenta nos traen como siempre, dos dulces amborosoli de menta. Que adivinen quién se comió.
Lo bueno: Fellini no sabe de hambre. Acá ud. viene a comer un plato gigante de lo que sea. Son especialmente generosos con los mariscos. La atención es familiar y amamos el "queso persecutor" así como la Boscaiola, que no encontramos en otros lugares. Además algo que nos encanta: traen los platos en ebullición a la mesa.
Lo malo: La crisis estará afectando a Fellini??. Mortadela en un Rotolo me parece inaceptable.
Restaurant Fellini
3 Norte 88, Viña del Mar
Cuenta: $23.000
Calificación: Nos encanta, esperamos que el episodio del rotolo a la mortadela haya sido un lapsus.

miércoles, 22 de abril de 2009

LA VIDA EN VERDE y trabajar en Valpo

Hemos pensado que tal vez, sería interesante crear una sección especial sobre el dilema que día a día enfrentan los trabajadores porteños: dónde diantre almorzar.
Como yo trabajo en Villa Alemana, no necesito sección, puesto que acá NO hay donde diantre almorzar, de hecho últimamente le compro unas hamburguesas a un tipo disfrazado de Talibán.
Sin embargo, hace algunos días, tuve la fortuna de tener que ir a la URBE de esta región a realizar unos papeleos propios de la profesión. A la hora de almuerzo, nos juntamos con el Seba y comenzamos la clásica pérdida de tiempo de todas las veces:
-"Y... dónde almorzamos?
- No sé di tu...
- ehh...no di tú....
- Nopo, tu trabajai acá
- ahhh, pero tu vivías acá..."
Como imagino que a nuestros lectores no les interesa leer nuestros debates pololeísticos sino nuestra opinión de sibaritas, me saltaré directamente a nuestro encuentro en la Plaza Aníbal Pinto, donde se encuentra el restaurant LA VIDA EN VERDE.
La Vida en Verde es un restaurant temático, ubicado a los pies de la subida Montt, frente al Cinzano. Perfectamente rehabilitado, sus creadores supieron aprovechar el espacio de manera impactante, logrando un restaurant de 3 niveles, y que parece amplio en un espacio muy reducido. Les sugiero entrar al baño: es como para abrazar al arquitecto.
Temático, porque La Vida en Verde se basa en Santiago Wanderers, el equipo de fútbol de la ciudad, por lo que toda la ambientación está orientada en SW. Hay vitrinas con recuerdos y trofeos, fotos antiguas de los equipos hasta de principios de 1900, y un LCD que está constantemente emitiendo videos sobre la historia del equipo, contextualizadas en la historia mundial, lo que es bien interesante. Al principio cuando vi que en medio de la historia aparecía la imagen del Che Guevara pensé que se trataba de mensajes subliminales, pero no: es contextualización. Todo es negro y verde. Hasta el uniforme de los mozos, y en líneas contemporáneas.
Llegamos a las 14.00 hrs y pudimos encontrar mesa cómodamente. Si bien la carta se veía interesante (acompaña fotos de los platos...) pedimos el menú ejecutivo, de $3.500.-
Este Menú consiste en un Pisco Sour, bebida o jugo, una entrada o sopa, plato de fondo y postre. De todo hay dos opciones para elegir. Como con mi Sebastián somos almas gemelas...pedimos casi lo mismo.
I. Appetizers y Bebidas
Raudamente traen a cada uno un pequeño vaso de pisco sour que está bien rico. Yo probé un sorbo, quizás dos, y luego parece que se drenó hacia la mesa porque mi vaso y el del Seba estaban vacíos. Minutos después traen las bebidas, pero no las sirven, sino las dejan al lado de los vasos.
Traen unos pancitos calientes y dos recipientes: uno con mantequilla y otro con una crema, como mayonesa con pepino...muy rico. Desaparecen también los pancitos...
II. Entradas y Platos de Fondo:
Sobre la entrada, había que elegir entre un consomé porteño y algo con coliflor. Discúlpennos por no retener el nombre, pero vimos la palabra coliflor y fue suficiente para pedir la sopa. El consomé porteño era un consomé de carne. Rico, bien servido en un novedoso plato hondo cuadrado negro. Bueno, un consomé (el mejor consomé de la galaxia lo podrá probar ud. en el restaurant Mesón del Diablo...creo que aún existe...en el Mercado Cardonal de Valparaíso).
Como plato de fondo, pedimos Bourguiñon de Res con puré de Zanahoria. Esto era un puré anaranjado con un leve sabor a zanahoria, sobre el cual habían una pocas tiritas de carne en salsa de carne. Lo primero que pensamos fue: "se ca.....ron con la carne". Sobre el sabor de Bourguiñon de res nada que decir, la carne muy blanda, sabrosa y sobre todo la salsa muy rica, pero creemos que el nombre era demasiado rimbombante para el plato: era un puré con rica carne tireada al jugo.
III. Postres:
Acá nuestras almas gemelas se separaron: Sebastián pidió sémola con leche y yo pedí Manzana Asada. El postre de sémola, servido en una linda copa, era de textura blanda y cremosa, y tenía encima un poco de salsa de berries. UN POCO. Mi Manzana asada era...una manzana asada, adornada con merengue espuma. Estaba bien, pero para mí le faltó azucar. Quizás era así, pero yo al menos sigo los consejos de Celia Cruz: azúuuuuuucar!!!
IV. Otros:
El video que pasan en el LCD es bien entretenido, en realidad uno se siente inserto en la pasión verde, y de vez en cuando se pasea el dueño preguntandole a los comensales si les gustó la comida, si todo está bien.
Lo bueno: La comida es rica, bien servida, el lugar es muy bonito y el precio del menú si bien no es taan barato, incluye la bebida.
Lo Malo: De alguna manera sentimos que en este restaurant se quedan en la forma sobre el fondo: todo es muy bonito, hasta los nombres de los platos y la cuchillería, sobre todo para el precio, pero la comida es común y corriente, con sólo toques de la cocina actual. Lo que si es terriblemente malo es que no hay redcompra.
Restobar La Vida en Verde
Condell 1154-1156 Pza. Anibal Pinto
Valparaíso. Fono: 032-2253551
Calificación: Probablemente volveremos.
Cuenta: $7.000.-

lunes, 6 de abril de 2009

LA GRAN CASONA, gran sorpresa

Este fin de semana decidimos dedicarlo a la familia. Bueno, a MI familia, participando en el cumpleaños de mi prima en el Cajón del Maipo. Primera vez que voy en vehículo propio: siempre le he tenido pánico a manejar en Santiago, pero confiando en que las autopistas son bastante mejor señalizadas que los mapas mudos de la 5a. región, me atreví. Llegamos así a almorzar a la casa de mis tíos un abundante pollo con papas fritas, donde aprovechando que no podía retarlo, Sebastián se comió toda la grasa refrita que encontró. A la noche como podrán imaginar un carrete en el Cajón del Maipo, había variadas sustancias líquidas y sólidas (abril...) menos comida, y tuve que textualmente obligar al dueño de casa para que soltara unos choripanes. Al día siguiente nos levantamos derechamente a la hora de almuerzo, donde nos esperaban vienesas, pavo, arroz y puré, nuevamente para felicidad de mi querido pololo.
El regreso, y tomando en cuenta que soy la reencarnación de MR. Magoo, fue estresante ya que en la oscuridad las autopistas "no son lo mismo", especialmente cuando se trata de la primera vez. Para el viaje el cocaví consistió en papas fritas y twistos...
Por todo esto que he explicado, siendo las 21.30 del día domingo, mi cuerpo me exigía un momento de relajo y principalmente un poco de alimentación saludable y sabrosa. Así, nos detuvimos en el primer restaurant que pillamos bajando desde Agua Santa: LA GRAN CASONA.
La Gran Casona es lo que yo conocía en los '90 como "La Casa Italia", lugar donde vestí algún repolludo vestido de fiesta de 15 años. En la actualidad, es un lugar que conservando su estructura típica de casona antigua, con grandes escaleras de madera y dos salones principales, está delicadamente refaccionada. La madera en tonos ébano contrasta con el fondo blanco, haciendo con sus cuadros y sillones una mezcla perfecta entre lo contemporáneo y lo clásico.
Llegamos (no creo que con muy buen aspecto) y uno de los salones estaba completamente ocupado por alguna comida-evento. En instantes llega un mozo, impecable y en el mismo estilo clasico-contemporáneo, quien nos señala que los domingos en la noche no se atiende, salvo los eventos, pero que de todas maneras nos atenderán sin problema. Primer Punto.
Pasamos al ótro salón, donde estábamos solos, una mesa muy bien puesta y muy bonita, flores naturales.
I. Appetizers y bebidas:
Lo primer que traen es una cuenca de madera con tres pancitos de cebolla calientes. Exquisito. Un platito con mantequilla en forma de merengue adordana con un perejil. Bebidas de tamaño normal y primera impresión: Nos sirven los vasos y dejan las bebidas a parte. Cada cierto rato, el mozo viene a rellenar nuestros vasos. Excelente.
De appetizer nos traen unas pequeñas tostadas con caviar de berenjena. Esto, una suerte de guiso frío de berenjena con un toque ácido. Muy rico.
II. Entradas y Platos de Fondo:
Lo cierto es que la carta es muy pequeña y está dividida según el "estilo". Comida Italiana, Peruana, entradas y postres. Yo pedí una entrada porque necesitaba algo refrescante: Sabor Costeño fue mi elección. Consistía en un ceviche de salmón cocido, en cebolla morada, limón y rocoto, lo cual lo hacía deliciosamente ácido y picante. Esto estaba acompañado de un puré de camote que tenía encima una hoja al parecer de camote frita, porque era semidulce y unos granos que después de mucho rato comprendí que eran simples dientes de choclo. Al verlos tan grandes y blanquecinos, no los reconocí, y menos al probarlos, ya que tenían un gusto a poroto/choclo/cebollín. Este plato era justo lo que necesitaba: refrescante, con sabores demarcados y deliciosos.
Sebastián por su parte, pidió un Ítalo Marino. El mozo nos advirtió que, por tratarse de un servicio "fuera de horario" no había parapadelle, sino otras pastas. Este plato era pasta con salsa o más bien crema de jaiva. Suave, pero con mucho sabor, cremoso y con una textura precisa. Lo cierto es que nos quedamos pensando en lo perfecto que sería ese plato con pasta fresca, como normalmente se sirve en CG. Habrá que ir a probarlo nuevamente.
III. Postres
Pedimos lo que nos pareció más "peruano": un Suspiro Chirimoya. Esto era un suspiro Limeño mejorado: servido enuna copa, sobre un plato adornado con salsa de frutos rojos, este suspiro Chirimoya era un suspiro limeño con sabor un poco más crítrico, lo que lo hacía menos empalagoso. Claro que lo empalagoso estaba aportado por los merengues y bastones de merengue sobre la copa, que también tenía algunas rodajas pequeñas de frutilla. No se trató de un postre muy sorpresivo o particular, pero estaba muy muy rico.
IV. Otros
Nos encantó al iluminación y a mí en particular, la música (dudo que Sebastián le haya puesto atención en los 4,3 minutos que demoró en comerse su Italo Marino!), ya que era-una vez más- una mezcla entre clásico y contemporáneo.
Lo bueno: El servicio, excelente. Nada de "estamos cerrando", "no es horario" etc. Por el contrario. Lo mismo el servicio a la mesa; lo mejor que hemos visto hasta ahora. La comida muy rica y los precios bastante razonables. En SAn Martín he comido ceviches de la mitad de calidad por el doble del precio.
Lo malo: Para pagar con redcompra hay que desplazarse hasta una oficina como de administración, y no nos pusieron servilletas!!!
Gran Casona Restaurant & Centro de Eventos
Alvares 398 Esq. Villanelo (Casa Italia)
Viña del Mar
Cuenta: $17.000
Calificación: Nos gustó mucho.