martes, 19 de mayo de 2009

Las 2as. partes nunca fueron buenas...LA DOLCE VITA

La semana pasada trabajamos como máquinas. Pero al menos en mi caso, terminé el viernes exhausta y feliz por todo lo logrado. Le dije a Sebastián que tenía ganas de celebrar, pero piolamente, comiendo pastas. Como estaba a punto de expirar, no quería ir a Panzoni, pues tendría que estacionarme a 4 cuadras. Tampoco a Fellini porque estoy intentando enseñarle a Sebatián que uno debe vivir de su cta corriente y no de la línea de crédito.
Dimos algunas vueltas tirando bencina por Viña sin decidirnos, y finalmente nos estacionamos en 7 norte, porque creímos ver alguna trattoria estilo Panzoni por ahí. Lamentablemente no fue habida y estábamos chatos, a las 21 hrs de un viernes, frente al hotel San Martín con cara de Fido Dido (uta que soy vieja...). El Seba me dice que entremos a La Dolce Vita. Pero me niego. Recuerdo que ya fuimos una vez y no sólo la encontré cara sino además mala, sin embargo a él le gustó. Dudé un rato y después reflexioné, que en la época que fuimos vivíamos en la inopia, casi en la mendicidad, de manera que posiblemente encontramos caro algo que ahora quizás lo sería mucho menos (concepto básico de economía). Como el lugar se veía lindo y acogedor desde afuera y necesitaba avalanzarme sobre una lasaña con coca cola, entramos.
Lindo lugar, entramos y los mozos corren a atendernos. Nos sentamos en una linda mesa para dos. No hay servilletas, pero no importa.
I. Appetizers y bebidas
Cueeeeeck!. No hay Coca Cola. Pido Canada Dry. Traen una canasta de fogazza a la piedra muy rica, que nos comemos con rapidez. El mozo viene de vez en cuando a consultarnos cómo estamos y nos sirve bebida. Nos traen además, más fogazza (qué verguenza).
II. Entradas y platos de fondo
La Carta es medianamente extensa, principalmente risottos y pastas. Trae dos tipos de precios para pastas; las pastas típicas y las pastas "Especialidad". Como ya anteriormente pedí "especialidad" y no me gustó, y además porque recuerden, estoy enseñando a no vivir de la LC, pedí una simple y vil lasaña bolognesa. Sebastián pidió unos gnocci champiñones parisien. Sin tener que esperar mucho rato, aparecen nuestros platos. Mi lasaña, apenas la vi supe que tendría que echarle fogazza picada encima para que cundiera. Pero lo que no sospeché, es que además vendría TIBIA. Comienzo a comermela en pequeños bocados (engaño psicológico) mientras observo o más bien no observo queso entre las láminas de pasta. Tampoco carne. De esta forma la lasaña se diluye en mi boca...obvio si casi no tiene partes sólidas. Sería injusto decir que la lasaña estaba mala: estaba rica, pero era como una lasaña hecha con láminas precocidas Lucchetti, y con salsa blanca Gourmet en sobre y salsa lista bolognesa Carozzi. Claro que en un plato bonito y traído por un mozo en un lugar bonito. Por eso pagué un sobreprecio de unos $4.500 (valor agregado). Sebastián no tiene remedio: sus ñoquis están ricos, la salsa es suave en crema, mantequilla y champiñones, pero el plato es como "seco". Sin embargo, se culpa a sí mismo porque supuestamente hizo una mala elección (cómo tanto??).
Cuando terminé mi lasaña, ya estaba totalmente fría. Retiran los platos y nos quedamos comiendo fogazza, para rellenar.
III. Postres
No gracias. Capaz que me traigan un miti miti y me lo cobren como porción individual de panacotta.
IV. Otros
No hay otros.
Lo Bueno: El lugar está bien ubicado, por dentro es bonito, tiene una preciosa iluminación, el servicio es muy bueno.
Lo Malo: Apenas probé mi lasaña recordé por qué la primera vez que vine, no me gustó este restaurant. Simplemente creo que la relación calidad-precio es absurda. Los platos no son malos; de hecho son ricos, pero claramente no al nivel de los precios que tienen. Es decir; en Panzoni come igual de rico por la mitad del precio. En Fellini come el doble de cantidad por el mismo precio. Y por dos lucas más come a otro nivel de pastas en Pasta e Vino. ¿¿Capisci??. Es como su vecino Diego's Pizza: ud. puede comer una pizza el doble de rica por la mitad del precio en Ciao, pero por alguna razón de la dimensión desconocida estos locales son más famosos.
Restaurant LA DOLCE VITA
San Martín 640
Viña del Mar
Cuenta: $14,700
Calificación: Yo no volveré. Si Sebastián pretende darle una 3a oportunidad, que vaya solo!

viernes, 8 de mayo de 2009

Pasando por peruanos en EL AJI SECO

El martes 5 de mayo fui a Santiago. Después de estar más de 3 horas esperando, con mi clienta en su silla de ruedas fuera de la sala del tribunal, fuimos notificados de que la magistrado tenía hambre, por lo que suspendió la audiencia. Le hice ver al funcionario de acta la poca hospitalidad con que estaban tratando al abogado de provincia, el ataque a los derechos humanos de mi clienta (que obviamente, seguía en su silla de ruedas) y luego para humillarlos más, rematé con un "en Viña o Villa Alemana, jamás harían algo así." El funcionario con la mejor cara de póker que he visto, me pasó la hoja con la nueva fecha y cerró la puerta dando las gracias.
Como ya había perdido mi día administrativo, porque eran las 3 de la tarde, y pese a no ser jueza igual siento hambre, decidí invitar a mi nunca bien ponderado amigo "Choca", con quien solíamos compartir una piscola de barra al costo en tiempos universitarios, a algún sucucho del centro.
No sé si fue el hambre, pero por unos momentos estuve confundida respecto al país en que me encontraba. Desde cuándo que Santiago es tan cosmopolita???. Caminamos por el costado de una extraña calle con gente sentada como comentando el clima y mi guía me explica que es el "sector peruano". Se me ilumina la ampolleta: "entonces, vamos a un restaurant peruano".
El primero que vimos, nos pareció un poco dudoso entre restaurant y café con piernas, optando por preguntarle a la fauna del medio si nos podía recomendar un buen restaurant peruano.
Así llegamos al Ají Seco.
El Ají seco es un restaurant sencillo de 2 pisos, con cocina abierta. Atendido por peruanos, con chefs peruanos y frecuentado por peruanos. Nos ubicamos en el 2º piso donde fuimos puisss, rápidamente atendidosss. Nos pasan una carta bastante extensa, donde a juzgar por los nombres de los platos, francamente daban ganas de pedirlo todo. Más encima algunos platos traían unas fotos maravillosas.
I. Appetizers y bebidas
Nos traen una canasta de pan batido en rodajas y dos recipientes metálicos con unas salsas exquisitas. Una más densa, salada y picante y otra un poco más ácida. Imposible descifrar qué contenían, sólo puedo decir que eran increíblemente ricas. Nos comimos todo el pan. Respecto de las bebidas toda una novedad: el mozo nos advierte que nos conviene más "pedir una de litro". Plop. Nada muy elegante: una bebida desechable de litro a la mesa, pero créanme por se agradece tras probar lo picante de los platos. También observamos algunas mesas que tenían Inca Cola.
II. Entradas y Platos de fondo.
Estuvimos realmente mucho rato indecisos, hasta que vimos pasar un plato que se veía notable a la mesa del lado. Preguntamos a nuestros vecinos cómo se llamaba el plato y nos respondieron: "puis, is un simpli civiche de pisscado, no?". Lo cierto es que no era un simple ceviche de pescado. Era un tremendo ceviche de pescado!!. De esta manera, optamos por pedir un plato de Ceviche de pescado y unas Papas a la huaicaína.
Este ceviche consistía en un plato ovalado, grande, con un cerro de ceviche cortado en trocitos de reineta, cebolla morada, mucho picante, limón etc., del cual salía un jugo como blanquecino que inundaba la lechuga hidropónica, el gran trozo de camote y el maíz. El maíz era una suerte de maíz-cabrita: un maíz tostado hasta exactamente el punto antes de explotar a cabrita, por lo que tenía una cubierta crocante y dura, y por dentro era una cabrita. Uf!.
Las papas a la Huaicaína era otro plato ovalado con unas papas cocidas cortadas en mitades, bañadas en una salsa amarilla de crema, galleta, ají, huevo...lo cual obviamente da como resultado un sabor entre salado y dulce completamente imposible de describir.
Las papas estaban muy ricas, pero el ceviche estaba a otro nivel. Quedamos felices. Y lo más insólito es que era tan abundante que no pudimos pedir otro plato más.
III. Postres
No pedimos postres, apenas nos pudimos parar!. Sin embargo, debo señalar que éstos estaban a vista y paciendia de todo el mundo en un refrigerador típico de bebidas. No me gusta eso, prefiero imaginar que los hacen para uno.
IV. Otros
La música espectacular, valses peruanos, salsas, Marc Anthony... todo muy Ad Hoc. Y vaya que era buena idea lo de la bebida de litro, así evitan muertes por ahogamiento!.
Lo Bueno: La comida es espectacular, platos abundantes y bien adornados, bonitos y las salsas del principio...en verdad dan ganas de echarlas en un tupperware y llevarse lo que sobra para la casa!!!
Lo Malo: No sé si malo, pero es como picada, pero los precios no son de picada, aunque la infraestructura en sencilla, pero tampoco es caro porque los platos son grandes... y bueno la ubicación tampoco es el glamour en pleno: es EL CENTRO.
Restaurant El Ají Seco
San Antonio 530 y 676
Santiago de Chile
Cuenta: $8.600
Calificación: Seguro que si voy al centro, paso otra vez.

sábado, 2 de mayo de 2009

FELLINI, una tradición en crisis.

El jueves 30 de abril, día que además fue mi santo, salí de mi oficina a eso de las 22.30hrs. Por supuesto, con ganas de alimentarme de cuaquier cosa, viva o muerta que encontrara en Viña del Mar. Sebastián como regalo de santo, me hizo una invitación abierta a cenar, por lo que -ni tonta ni perezosa- llamé a la hora de almuerzo a Pasta e Vino para reservar para la noche, escuchándose el sonido de la "tapa" hasta Petorca. Todo reservado al weekend.
Tras retirar a mi Seba que estaba como taxi boy en 4 norte con 6 poniente, nos estacionamos por ahí buscando con ímpetu un lugar donde comer. Yo quería pastas o mariscos. Leímos las cartas varias que se encuentran fuera de los diferentes restaurantes de por ahí sin convencernos del todo. Súbitamente decidí que necesitaba comer algo abundante y rico, ir a la segura, casi a la vena para revivir, sin importar que no se tratara de una experiencia nueva para nosotros, y entramos a Fellini.
Fellini es un restaurant clásico de Viña. Siempre hay alguien conocido con su familia, incluso algún famoso regional. En lo personal me encanta porque lo encuentro acogedor y elegante sin ser presuntuoso... en realidad me gusta porque hay ahí un plato que, aunque siempre leo la carta y hago como que estoy indecisa entre varios platos... al final pido lo mismo de siempre: Rotolo Afredo Boscaiola o Lasagna Alfredo Boscaiola.
Como es costumbre, nos atienden muy cordialmente, el mozo echa la talla siempre muy buena onda y nos acomoda por ahí, ya que par variar estaba casi completo.
I. Appetizers y bebidas
Como Fellini es como un clásico, la vajilla es de aquellas que dicen "Fellini", nada muy moderno: clasico. Traen mi amada coca cola de 350en botella y para el Seba su Kunstman Torobayo. Cada cierto rato el mozo se pasea y nos rellena los vasos. Luego nos ponen con pinzas tres pequeñas hallullas calientes en los platos de pan y un platito con mantequilla, un poco deformada, pero en fin. También traen algo que es un clásico de este local (y que me carga!): empanditas de queso tipo Líder; o sea hueca.
II. Entradas
Pensamos un rato y finalmente, considerando la onda polar, pedimos ostiones al champagne. Como los mozos acá son extremadamente buena onda y amables, entienden inmediatamente que se trata de un plato para picar para los 2, y traen doble cubierto. Este plato era simplemente fantástico, revividor, matapenas, matacañas, matajefes. En un típico plato hondo de greda, una gran cantidad de ostiones y camarones en su punto se asoman entre el jugo amarillento que burbujea hirviendo. Nada de aliños modernos, reducciones, ni fusiones ni nada: simplemente un clásico de Fellini como es el jugo de los ostiones y camarones al champagne, con crema y queso fundido, que al llevarlo a la boca deja una estela delgada de queso incortable. Mágico.
III. Platos de Fondo
Sé que sólo hablo por mí, pero al menos con esa pura entrada yo ya estaba lista para irme al sobre. Como plato de fondo Sebastián pidió Parpadelle con salsa de camarones, de pura curiosidad, ya que hace unas semanas, cuando fuimos a la Gran Casona, el plato que pidió venía originalmente con Parpadelle y nunca supimos de qué se trataba realmente. Se trataba de un spaguetti anchísimo, casi como esas lasañas para armar carozzi, en tricolor: roja, verde y normal. Era una pasta deliciosa, extremadamente suave, con una salsa de camarones igualmente suave, que estaba realmente rico.
Yo pedí lo de siempre (plato que pido desde 2001): Rotolo Alfredo Boscaiola. Este plato suele ser una plato de greda en que solo se ve la salsa boscaiola (salsa de tomates, callampas y cilantro ñam!) y al hundir el tenedor te encuentras con una muy delgada masa, como un canelon de espinaca y jamón costado en forma transversal, que tiene la misma magia del queso líquido fundido que te persigue del plato de ostiones. Esta vez todo se veía igual....el plato hirviendo burbujeando sobre la mesa y yo como el perro de Pavlov... la salsa rica como siempre, hasta que encuentro la masa y plop!! lo que otrora era relleno de jamón hoy era de mortadela. La aislé con el tenedor y la observé sin dar crédito a lo que veían mis ojos; pensé será al menos jamón de sandwich, pero no: tenía esos microporos de mortadela. Obviamente este elemento afectó profundamente el sabor del plato, sin contar que además estaba mucho más seco que de costumbre, poquito queso...nada de "queso persecutor" ni nada. Una pena.
IV. Postres
No pedimos postres, porque estábamos muriendo de sueño.
V. Otros
Nos ofrecen un bajativo por cuenta de la casa, que suele ser muy rico, araucano, menta frappé etc., pero tampoco pedimos porque habríamos empezado a dormir con la copa en la mano. Con la cuenta nos traen como siempre, dos dulces amborosoli de menta. Que adivinen quién se comió.
Lo bueno: Fellini no sabe de hambre. Acá ud. viene a comer un plato gigante de lo que sea. Son especialmente generosos con los mariscos. La atención es familiar y amamos el "queso persecutor" así como la Boscaiola, que no encontramos en otros lugares. Además algo que nos encanta: traen los platos en ebullición a la mesa.
Lo malo: La crisis estará afectando a Fellini??. Mortadela en un Rotolo me parece inaceptable.
Restaurant Fellini
3 Norte 88, Viña del Mar
Cuenta: $23.000
Calificación: Nos encanta, esperamos que el episodio del rotolo a la mortadela haya sido un lapsus.

miércoles, 22 de abril de 2009

LA VIDA EN VERDE y trabajar en Valpo

Hemos pensado que tal vez, sería interesante crear una sección especial sobre el dilema que día a día enfrentan los trabajadores porteños: dónde diantre almorzar.
Como yo trabajo en Villa Alemana, no necesito sección, puesto que acá NO hay donde diantre almorzar, de hecho últimamente le compro unas hamburguesas a un tipo disfrazado de Talibán.
Sin embargo, hace algunos días, tuve la fortuna de tener que ir a la URBE de esta región a realizar unos papeleos propios de la profesión. A la hora de almuerzo, nos juntamos con el Seba y comenzamos la clásica pérdida de tiempo de todas las veces:
-"Y... dónde almorzamos?
- No sé di tu...
- ehh...no di tú....
- Nopo, tu trabajai acá
- ahhh, pero tu vivías acá..."
Como imagino que a nuestros lectores no les interesa leer nuestros debates pololeísticos sino nuestra opinión de sibaritas, me saltaré directamente a nuestro encuentro en la Plaza Aníbal Pinto, donde se encuentra el restaurant LA VIDA EN VERDE.
La Vida en Verde es un restaurant temático, ubicado a los pies de la subida Montt, frente al Cinzano. Perfectamente rehabilitado, sus creadores supieron aprovechar el espacio de manera impactante, logrando un restaurant de 3 niveles, y que parece amplio en un espacio muy reducido. Les sugiero entrar al baño: es como para abrazar al arquitecto.
Temático, porque La Vida en Verde se basa en Santiago Wanderers, el equipo de fútbol de la ciudad, por lo que toda la ambientación está orientada en SW. Hay vitrinas con recuerdos y trofeos, fotos antiguas de los equipos hasta de principios de 1900, y un LCD que está constantemente emitiendo videos sobre la historia del equipo, contextualizadas en la historia mundial, lo que es bien interesante. Al principio cuando vi que en medio de la historia aparecía la imagen del Che Guevara pensé que se trataba de mensajes subliminales, pero no: es contextualización. Todo es negro y verde. Hasta el uniforme de los mozos, y en líneas contemporáneas.
Llegamos a las 14.00 hrs y pudimos encontrar mesa cómodamente. Si bien la carta se veía interesante (acompaña fotos de los platos...) pedimos el menú ejecutivo, de $3.500.-
Este Menú consiste en un Pisco Sour, bebida o jugo, una entrada o sopa, plato de fondo y postre. De todo hay dos opciones para elegir. Como con mi Sebastián somos almas gemelas...pedimos casi lo mismo.
I. Appetizers y Bebidas
Raudamente traen a cada uno un pequeño vaso de pisco sour que está bien rico. Yo probé un sorbo, quizás dos, y luego parece que se drenó hacia la mesa porque mi vaso y el del Seba estaban vacíos. Minutos después traen las bebidas, pero no las sirven, sino las dejan al lado de los vasos.
Traen unos pancitos calientes y dos recipientes: uno con mantequilla y otro con una crema, como mayonesa con pepino...muy rico. Desaparecen también los pancitos...
II. Entradas y Platos de Fondo:
Sobre la entrada, había que elegir entre un consomé porteño y algo con coliflor. Discúlpennos por no retener el nombre, pero vimos la palabra coliflor y fue suficiente para pedir la sopa. El consomé porteño era un consomé de carne. Rico, bien servido en un novedoso plato hondo cuadrado negro. Bueno, un consomé (el mejor consomé de la galaxia lo podrá probar ud. en el restaurant Mesón del Diablo...creo que aún existe...en el Mercado Cardonal de Valparaíso).
Como plato de fondo, pedimos Bourguiñon de Res con puré de Zanahoria. Esto era un puré anaranjado con un leve sabor a zanahoria, sobre el cual habían una pocas tiritas de carne en salsa de carne. Lo primero que pensamos fue: "se ca.....ron con la carne". Sobre el sabor de Bourguiñon de res nada que decir, la carne muy blanda, sabrosa y sobre todo la salsa muy rica, pero creemos que el nombre era demasiado rimbombante para el plato: era un puré con rica carne tireada al jugo.
III. Postres:
Acá nuestras almas gemelas se separaron: Sebastián pidió sémola con leche y yo pedí Manzana Asada. El postre de sémola, servido en una linda copa, era de textura blanda y cremosa, y tenía encima un poco de salsa de berries. UN POCO. Mi Manzana asada era...una manzana asada, adornada con merengue espuma. Estaba bien, pero para mí le faltó azucar. Quizás era así, pero yo al menos sigo los consejos de Celia Cruz: azúuuuuuucar!!!
IV. Otros:
El video que pasan en el LCD es bien entretenido, en realidad uno se siente inserto en la pasión verde, y de vez en cuando se pasea el dueño preguntandole a los comensales si les gustó la comida, si todo está bien.
Lo bueno: La comida es rica, bien servida, el lugar es muy bonito y el precio del menú si bien no es taan barato, incluye la bebida.
Lo Malo: De alguna manera sentimos que en este restaurant se quedan en la forma sobre el fondo: todo es muy bonito, hasta los nombres de los platos y la cuchillería, sobre todo para el precio, pero la comida es común y corriente, con sólo toques de la cocina actual. Lo que si es terriblemente malo es que no hay redcompra.
Restobar La Vida en Verde
Condell 1154-1156 Pza. Anibal Pinto
Valparaíso. Fono: 032-2253551
Calificación: Probablemente volveremos.
Cuenta: $7.000.-

lunes, 6 de abril de 2009

LA GRAN CASONA, gran sorpresa

Este fin de semana decidimos dedicarlo a la familia. Bueno, a MI familia, participando en el cumpleaños de mi prima en el Cajón del Maipo. Primera vez que voy en vehículo propio: siempre le he tenido pánico a manejar en Santiago, pero confiando en que las autopistas son bastante mejor señalizadas que los mapas mudos de la 5a. región, me atreví. Llegamos así a almorzar a la casa de mis tíos un abundante pollo con papas fritas, donde aprovechando que no podía retarlo, Sebastián se comió toda la grasa refrita que encontró. A la noche como podrán imaginar un carrete en el Cajón del Maipo, había variadas sustancias líquidas y sólidas (abril...) menos comida, y tuve que textualmente obligar al dueño de casa para que soltara unos choripanes. Al día siguiente nos levantamos derechamente a la hora de almuerzo, donde nos esperaban vienesas, pavo, arroz y puré, nuevamente para felicidad de mi querido pololo.
El regreso, y tomando en cuenta que soy la reencarnación de MR. Magoo, fue estresante ya que en la oscuridad las autopistas "no son lo mismo", especialmente cuando se trata de la primera vez. Para el viaje el cocaví consistió en papas fritas y twistos...
Por todo esto que he explicado, siendo las 21.30 del día domingo, mi cuerpo me exigía un momento de relajo y principalmente un poco de alimentación saludable y sabrosa. Así, nos detuvimos en el primer restaurant que pillamos bajando desde Agua Santa: LA GRAN CASONA.
La Gran Casona es lo que yo conocía en los '90 como "La Casa Italia", lugar donde vestí algún repolludo vestido de fiesta de 15 años. En la actualidad, es un lugar que conservando su estructura típica de casona antigua, con grandes escaleras de madera y dos salones principales, está delicadamente refaccionada. La madera en tonos ébano contrasta con el fondo blanco, haciendo con sus cuadros y sillones una mezcla perfecta entre lo contemporáneo y lo clásico.
Llegamos (no creo que con muy buen aspecto) y uno de los salones estaba completamente ocupado por alguna comida-evento. En instantes llega un mozo, impecable y en el mismo estilo clasico-contemporáneo, quien nos señala que los domingos en la noche no se atiende, salvo los eventos, pero que de todas maneras nos atenderán sin problema. Primer Punto.
Pasamos al ótro salón, donde estábamos solos, una mesa muy bien puesta y muy bonita, flores naturales.
I. Appetizers y bebidas:
Lo primer que traen es una cuenca de madera con tres pancitos de cebolla calientes. Exquisito. Un platito con mantequilla en forma de merengue adordana con un perejil. Bebidas de tamaño normal y primera impresión: Nos sirven los vasos y dejan las bebidas a parte. Cada cierto rato, el mozo viene a rellenar nuestros vasos. Excelente.
De appetizer nos traen unas pequeñas tostadas con caviar de berenjena. Esto, una suerte de guiso frío de berenjena con un toque ácido. Muy rico.
II. Entradas y Platos de Fondo:
Lo cierto es que la carta es muy pequeña y está dividida según el "estilo". Comida Italiana, Peruana, entradas y postres. Yo pedí una entrada porque necesitaba algo refrescante: Sabor Costeño fue mi elección. Consistía en un ceviche de salmón cocido, en cebolla morada, limón y rocoto, lo cual lo hacía deliciosamente ácido y picante. Esto estaba acompañado de un puré de camote que tenía encima una hoja al parecer de camote frita, porque era semidulce y unos granos que después de mucho rato comprendí que eran simples dientes de choclo. Al verlos tan grandes y blanquecinos, no los reconocí, y menos al probarlos, ya que tenían un gusto a poroto/choclo/cebollín. Este plato era justo lo que necesitaba: refrescante, con sabores demarcados y deliciosos.
Sebastián por su parte, pidió un Ítalo Marino. El mozo nos advirtió que, por tratarse de un servicio "fuera de horario" no había parapadelle, sino otras pastas. Este plato era pasta con salsa o más bien crema de jaiva. Suave, pero con mucho sabor, cremoso y con una textura precisa. Lo cierto es que nos quedamos pensando en lo perfecto que sería ese plato con pasta fresca, como normalmente se sirve en CG. Habrá que ir a probarlo nuevamente.
III. Postres
Pedimos lo que nos pareció más "peruano": un Suspiro Chirimoya. Esto era un suspiro Limeño mejorado: servido enuna copa, sobre un plato adornado con salsa de frutos rojos, este suspiro Chirimoya era un suspiro limeño con sabor un poco más crítrico, lo que lo hacía menos empalagoso. Claro que lo empalagoso estaba aportado por los merengues y bastones de merengue sobre la copa, que también tenía algunas rodajas pequeñas de frutilla. No se trató de un postre muy sorpresivo o particular, pero estaba muy muy rico.
IV. Otros
Nos encantó al iluminación y a mí en particular, la música (dudo que Sebastián le haya puesto atención en los 4,3 minutos que demoró en comerse su Italo Marino!), ya que era-una vez más- una mezcla entre clásico y contemporáneo.
Lo bueno: El servicio, excelente. Nada de "estamos cerrando", "no es horario" etc. Por el contrario. Lo mismo el servicio a la mesa; lo mejor que hemos visto hasta ahora. La comida muy rica y los precios bastante razonables. En SAn Martín he comido ceviches de la mitad de calidad por el doble del precio.
Lo malo: Para pagar con redcompra hay que desplazarse hasta una oficina como de administración, y no nos pusieron servilletas!!!
Gran Casona Restaurant & Centro de Eventos
Alvares 398 Esq. Villanelo (Casa Italia)
Viña del Mar
Cuenta: $17.000
Calificación: Nos gustó mucho.

lunes, 23 de marzo de 2009

Escapada a Maitencillo:PUNTA MAI

El sábado pasado al fin no tuvimos un matrimonio, sino un cumpleaños de aquellos con asado all day y pernocte incluido en Quintero. Como imaginarán, atendido los efectos del "all day sucking", a las 11 de la noche ya no había títere con cabeza y para nuestra aflicción, había igual número de parejas etílicas como dormitorios. Fue entonces cuando Un amigo en tu Camino me poseyó y decidimos que los únicos aptos para manejar, y buscar otro lugar donde pernoctar, evitando así accidentes carreteros, éramos Los tenedoristas.
Esa fue la razón (una razón de bien social, como ven) para llegar a Maitencillo.
Digamos que Sebastián no amaneció precisamente lleno de bríos y proactivo como para ir a comprar mariscos a la caleta. Diría que tipo 16 hrs, después de dormir como bulto en la playa, se despaviló, dándome una idea novedosa: probar algún restaurant de la zona.
Estábamos en Aguas Blancas, que es escencialmente residencial, por lo que tomamos el Pia Sport y buscamos algún lugar cercano.
Nuestra primera parada fue en El Unicornio. Nos gustó su terracita frente a la playa y lo vimos acogedor. Nos sentamos y acto seguido llegó el mozo para advertirnos que, atendido que eran las 17 hrs, la cocina estaba siendo lavada, por lo que no atenderían hasta 45 min. más.
Ciertamente en el asado del día anterior habíamos comido varios kilos de brochetas, pero ya después de 12 horas en ayuno no pareció soportable esperar 45 min para recién hacer el pedido. Dimos las gracias y dijimos adiós, para refugiarnos en el restaurant del lado: PUNTA MAI.
Punta Mai es un restaurant esencialmente bonito, tiene un aspecto mediterráneo ya que todo parece brillar de blancura. Como si no estuviéramos frente al Abanico sino frente a alguna playa en Grecia. Pensamos también, que los precios serían en euro$.
Buscamos una mesa vista al mar en el primer piso, donde fuimos atendidos por un mozo un tanto malhumorado (bueno, domungo....17 hrs....lo perdono) en medio de grupos de modelos (o nosotros somos muy feos?). Una carta muy bonita y ciudada, en español e inglés.
I. Appetizers y bebidas:
No hay appetizers; traen esferas de mantequilla y pebre. Nada del otro mundo, y una canasta de pan redondo común y corriente. Correctas bebidas en botella de 350cc servidas a la mesa.
II. Entradas y Platos de Fondo:
Lo cierto es que ambos sólo queríamos unas machas a la parmesana. Pero también sabíamos que quedaríamos con hambre, ya que suelen darte una docena que dura 5 minutos. Entonces pedimos un plato de Machas gratinadas (traducción= machas a la parmesana) y Camarones en su propio jugo.
Lo primero que nos sorprendió fue la rapidez del servicio, creo que no alcanzamos a pelar ni a dos personas cuando ambos platos ya estaban en la mesa: Las machas, en algo así como un mar de queso, servidas dentro de una fuentecita de greda, y los camarones en la misma fuentecita de greda, en gran cantidad y tan sólo, como decía la carta, con su jugo. Harto jugo.
Sobre ambos platos tenemos opiniones cruzadas:
- Sebastián opina que las machas estaban espectaculares, por la misma razón que a mí no me gustaron tanto: creo que era exceso de queso y exceso de vino blanco. Tenían un sabor muy fuerte a vino blanco y en verdad eran un verdadero trozo de queso derretido. Yo prefiero las machas con más sabor a macha, sin tanto rococó, pero Sebastián quedo fascinado.
- Sebastián opina que mis camarones estaban fomes, pero a mí me gustaron por esa misma razón: con su propio jugo y aliñados con un chorrito más de jugo de limón, quedaron perfectos para mí. Sentí como si estuviera comiendo algo sano!.
En lo único que coincidimos es que ambos platos eran bastante contundentes para ser típicas entradas: la gran cantidad de queso de las machas a la parmesana hacía que comerselas todas fuera un absoluto acto de glotonería. Yo comí 4 sólo para evitar que el Seba muriera de un infarto a la noche, porque seriamente, el queso era demasiado. A la vez, mis camarones eran una cantidad suficiente como para no pedir plato de fondo.
III. Postres
Cuando terminamos de comer y pelar, ya era tea time, en consecuencia estábamos obligados a pedir postre. No nos mostraron la carta; el mozo parecía saberse todos los postres. Eso no me gustó porque en materia de postres, me gusta pedir cosas siempre nuevas o raras.
Mi amigo pidió un suspiro Limeño y yo un Celestino. El suspiro Limeño estaba bueno, servido en copa, rico, pero un poco congelado. Lo que obviamente dejó entrever que no se trataba de un postre fresco. O que al menos lo pareciera!. El celestino consistía en dos panqueques muy finos rellenos con manjar blanco y una bola e helado de vainilla al lado. Debo reconocer que la textura de estos panqueques estaba ideal, muy delgada, ya que tomando en cuenta la cantidad de manjar que los rellenaba, habría sido imposible comerse todo si hubiese sido más gruesa. El helado un helado de vainilla común y corriente. Todo servido en un lindo plato alargado.
IV. Otros
Mmm..no hay otros.
Lo Bueno:El lugar es muy bonito, está estratégicamente ubicado en una punta frente a la playa; con mucha tranquilidad y sol. Además es lo suficientemente grande y las mesas no están pegadas una con la otra. La comida es contundente y cumple.
Lo Malo: No es tan caro, no es tan rico, no es tan fresco, no es tan divertido. Es un restaurant bonito, para pasar un momento agradable comiendo algo rico, pero nada que te deje un recuerdo o que te invite a volver más allá que por el solo hecho de estar en un lugar bonito y tranquilo (y TOP, por cierto).
Restaurant PUNTA MAI
Av. Del Mar 1366
Maintencillo
Cuenta: $17.500
Nota: Puede que volvamos.

miércoles, 11 de marzo de 2009

Rio de Janeiro, el postre final

El día que llegamos a Río de Janeiro, hacía un calor tal que nuestra hambre se esfumó, y después de caminar desesperados como en el ochentero aviso de "Blakie" por Copacabana y sus 40ºC sólo fuimos capaces de sentarnos a tomar una coca cola con limón EXTREMADAMENTE HELADA (nótese el detalle: Sebastián con polera negra plop!). Caminamos en una actividad totalmente kamikaze hasta Leblon, donde escogimos (con muy mal ojo) un restaurant para comer una vulgar ensalada que nos costó un ojo de la face y nos atendieron muy mal.
El día siguiente teníamos contratado un "tour full day" que incluía un almuerzo en un rodizio del centro de Río. Ya a esas alturas el buffet no parecía algo especial, los mismos kilos de palmitos, sushis, pescados, etc. Lo interesante en particular fueron unas costillitas que nos sirvieron, también al estilo rodizio, y haber conocido una pareja de Manaus, quienes nos ilustraron que monos y yacarés estaban dentro de su menú.
Ya cuando estábamos en el Corcovado comenzó una tormenta de dimensiones interestelares que no sólo nos impidió verle las patas al famoso Cristo, sino además frustró parcialmente nuestra intención de comer pastas cariocas, albergándonos en el restaurant del hotel donde pedimos (y nos trajeron) unos vulgares fideos con salsa.
Nuestro penúltimo día en Río sería día de tour por las paradisíacas islas tropicales...donde lo más tropical fue la música, porque llovía y hacía un frío tal, que tuve una deja vu de las Torres del Paine. Bueno, lo importante es que paramos en una islita con un papagayo amaestrado a comer un rústico tenedor libre, donde lo mejor fue la feijoada y un postre que era para comérselo completo: un budín de piña con leche de coco. Suave, cremoso, realmente delicioso.
Al respecto invito a nuestros lectores a zanjar la siguiente discusión: Según Sebastián, la feijoada trae porotos negros calientes, carne y otros aderezos. Según yo la feijoada trae porotos negros calientes y otros aderezos. En resumen la pregunta es: la feijoada original trae carne o no?? llame ya, las líneas de los comment están abiertas!!.
Aquella noche decidimos comer en alguno de los restaurants al aire libre que hay en la Av. Atlántico, frente a la playa. Entre señores de 70 años entrando agazapados y velozmente a taxis con sus nietas vestidas con ropa muy muy ligera y ceñida, y con la música de un partido de fútbol local de fondo, pedimos una exquisitez que aún siento en mi paladar: crema de palmitos. La pedimos para compartir los 2, y en realidad fue una decisión acertada ya que el bol donde venía era gigante. Qué sopa más maravillosa, una verdadera crema suave y con la acidez propia del palmito cocido, con trocitos de palmito, con queso derretido confundiéndose con la crema. De plato de fondo, tuvimos la agudeza mental de consultarle al mozo (atendido los precios exhorbitantes) si la muqueca de peixe con salsa de camarones alcanzaba para dos. Pero era para mínimo 2. Traen entonces una fuente de greda que ocupaba la mitad de la mesa con cuatro trozos de pescado cocido en medio de una salsa de camarones, cebolla, tomates, pimentón y leche de coco (my god, esa leche de coco deja rica cualquier cosa!) bien espeso. Luego otras dos fuentes de greda: el pirao, que es una suerte de salsa con pescado molido y que tiene como sabor a cereal, muy rico pero fuerte y pesado, y otra de farofa (harina de mandioca). En realidad la farofa no tiene brillo alguno, pero a Sebastián le encantó porque por supuesto, es algo que engruesa el plato e imagino que también a quien la come. Nos sentimos muy turistas con todo este platerío sobre la mesa, es como si alguien pidiera un caldillo de congrio para aliñar un chupe de locos. Por esta razón y aún con el dolor de nuestra alma (y de nuestro bolsillo) no pudimos engullir todo lo ofrecido.
¿Les pasa cuando tienen que hacer algo desgradable, pero ineludible, que justo "se quedan dormidos"?. Claro, obvio, quién diantre quiere despertar el día que se acaban las vacaciones!!!. El último día nos quedamos dormidos y se nos pasó la hora del desayuno (el desayuno en Río incluía vienesas picadas, albóndigas, kubbe, panes de queso con queso, etc...super light...ya imaginan quién probó todas esas cosas...) en el hotel.
Y nos vimos obligados a desayunar afuera, en lo que fuera quizás la mejor experiencia culinaria de Rio: CAFEÍNA DELICATESSEN.
Cafeína es un café que está en cuatro puntos de Rio de Janeiro: dos en Copacabana, uno en Ipanema y otro en Leblon. Nuestra visita fue al de Calle Constante Ramos, en Copa. Entramos ahí animados por las niñas que atendían, porque portaban cintillos de cotillón con antenitas de colores, preparando el ánimo carnavalero. Luego empezamos a ver las cestas de panes y cositas que se veían muy ricas. Atendidas por una niña con una suerte de palm, nos ponen un individual de papel impreso con poemas de niños de un proyecto al que ayuda esta cadena de cafés. Sebastián pidió un sandwish "MIX", de queso gauda, jamón, hojas verdes y tomate en croissant, crujiente y fresco, y yo pedí..."brownie con sorvete". Lo primero que pensé cuando vi el plato es que era lindo, pero demasiado caro para un queque con una bola de helado...hasta que veo de cerca sus almendras laminadas y parto con el tenedor el casi negro brownie, y salió desde su interior una espesa salsa de chocolate semi amargo. Este brownie relleno, con su sorpresa, belleza, suavidad y dulzura quedó en el top five de los postres ricos que he comido en mi vida. Y mezclado con la bola de helado almendrado que estaba al lado....ya imaginan.
Caminamos hacia la playa, tomamos un par de jugos de maracujá y un coco gelado, escuchamos a un grupo de samba y nos despedimos de nuestras vacaciones y sus experiencias culinarias en Río.
No sé por qué no lloré. Debí llorar a mares!!