El martes 5 de mayo fui a Santiago. Después de estar más de 3 horas esperando, con mi clienta en su silla de ruedas fuera de la sala del tribunal, fuimos notificados de que la magistrado tenía hambre, por lo que suspendió la audiencia. Le hice ver al funcionario de acta la poca hospitalidad con que estaban tratando al abogado de provincia, el ataque a los derechos humanos de mi clienta (que obviamente, seguía en su silla de ruedas) y luego para humillarlos más, rematé con un "en Viña o Villa Alemana, jamás harían algo así." El funcionario con la mejor cara de póker que he visto, me pasó la hoja con la nueva fecha y cerró la puerta dando las gracias.
Como ya había perdido mi día administrativo, porque eran las 3 de la tarde, y pese a no ser jueza igual siento hambre, decidí invitar a mi nunca bien ponderado amigo "Choca", con quien solíamos compartir una piscola de barra al costo en tiempos universitarios, a algún sucucho del centro.
No sé si fue el hambre, pero por unos momentos estuve confundida respecto al país en que me encontraba. Desde cuándo que Santiago es tan cosmopolita???. Caminamos por el costado de una extraña calle con gente sentada como comentando el clima y mi guía me explica que es el "sector peruano". Se me ilumina la ampolleta: "entonces, vamos a un restaurant peruano".
El primero que vimos, nos pareció un poco dudoso entre restaurant y café con piernas, optando por preguntarle a la fauna del medio si nos podía recomendar un buen restaurant peruano.
Así llegamos al Ají Seco.
El Ají seco es un restaurant sencillo de 2 pisos, con cocina abierta. Atendido por peruanos, con chefs peruanos y frecuentado por peruanos. Nos ubicamos en el 2º piso donde fuimos puisss, rápidamente atendidosss. Nos pasan una carta bastante extensa, donde a juzgar por los nombres de los platos, francamente daban ganas de pedirlo todo. Más encima algunos platos traían unas fotos maravillosas.
I. Appetizers y bebidas
Nos traen una canasta de pan batido en rodajas y dos recipientes metálicos con unas salsas exquisitas. Una más densa, salada y picante y otra un poco más ácida. Imposible descifrar qué contenían, sólo puedo decir que eran increíblemente ricas. Nos comimos todo el pan. Respecto de las bebidas toda una novedad: el mozo nos advierte que nos conviene más "pedir una de litro". Plop. Nada muy elegante: una bebida desechable de litro a la mesa, pero créanme por se agradece tras probar lo picante de los platos. También observamos algunas mesas que tenían Inca Cola.
II. Entradas y Platos de fondo.
Estuvimos realmente mucho rato indecisos, hasta que vimos pasar un plato que se veía notable a la mesa del lado. Preguntamos a nuestros vecinos cómo se llamaba el plato y nos respondieron: "puis, is un simpli civiche de pisscado, no?". Lo cierto es que no era un simple ceviche de pescado. Era un tremendo ceviche de pescado!!. De esta manera, optamos por pedir un plato de Ceviche de pescado y unas Papas a la huaicaína.
Este ceviche consistía en un plato ovalado, grande, con un cerro de ceviche cortado en trocitos de reineta, cebolla morada, mucho picante, limón etc., del cual salía un jugo como blanquecino que inundaba la lechuga hidropónica, el gran trozo de camote y el maíz. El maíz era una suerte de maíz-cabrita: un maíz tostado hasta exactamente el punto antes de explotar a cabrita, por lo que tenía una cubierta crocante y dura, y por dentro era una cabrita. Uf!.
Las papas a la Huaicaína era otro plato ovalado con unas papas cocidas cortadas en mitades, bañadas en una salsa amarilla de crema, galleta, ají, huevo...lo cual obviamente da como resultado un sabor entre salado y dulce completamente imposible de describir.
Las papas estaban muy ricas, pero el ceviche estaba a otro nivel. Quedamos felices. Y lo más insólito es que era tan abundante que no pudimos pedir otro plato más.
III. Postres
No pedimos postres, apenas nos pudimos parar!. Sin embargo, debo señalar que éstos estaban a vista y paciendia de todo el mundo en un refrigerador típico de bebidas. No me gusta eso, prefiero imaginar que los hacen para uno.
IV. Otros
La música espectacular, valses peruanos, salsas, Marc Anthony... todo muy Ad Hoc. Y vaya que era buena idea lo de la bebida de litro, así evitan muertes por ahogamiento!.
Lo Bueno: La comida es espectacular, platos abundantes y bien adornados, bonitos y las salsas del principio...en verdad dan ganas de echarlas en un tupperware y llevarse lo que sobra para la casa!!!
Lo Malo: No sé si malo, pero es como picada, pero los precios no son de picada, aunque la infraestructura en sencilla, pero tampoco es caro porque los platos son grandes... y bueno la ubicación tampoco es el glamour en pleno: es EL CENTRO.
Restaurant El Ají Seco
San Antonio 530 y 676
Santiago de Chile
Cuenta: $8.600
Calificación: Seguro que si voy al centro, paso otra vez.

